Un balance de estos cinco años

Escribe Ariel Collazo

Analizaremos: 1- La reforma constitucional de 1996; 2- Abril 99; 3- Octubre; 4 – Noviembre; 5- Mayo 2000.

1. La reforma de 1996: En las elecciones de 1994 el EP-FA aumentó en diez puntos su votación, de 21% a 31% y en octubre de 1999 volvió a aumentar nueve puntos, hasta el 40%. De no haber habido un balotaje, el Presidente hubiera sido Tabaré Vázquez. ¿Por qué no lo pudo ser? Porque en diciembre de 1996 por apenas 9.000 votos, el Sí derrotó al No y tuvimos una nueva carta magna. Las encuestas calcularon que había votado por Sí el 8% del EP-FA, que eran unos 50.000 votos, por lo que se confirmó nuestro vaticinio en el Congreso del FA de diciembre de 1996, de que el Sí frenteamplista iba a ser el responsable de que perdiéramos en 1999, gracias al balotaje. Nuestro recordado doctor Juan José Crotoggini hizo una posición frontal a la reforma, porque veía que los otros artículos no eran nada en comparación con lo que significaba el balotaje, que permitía que se unieran los conservadores blancos y colorados contra nosotros.

Y no es admisible el argumento de que fue la candidatura única de la reforma constitucional lo que creó la crisis del Partido Nacional y benefició al Frente, porque en mayo tuvimos más o menos el mismo porcentaje de casi el 40% con más votos en Montevideo y menos en el interior, así que buena parte del aumento es de votos encuentristas que ya no vuelven a los partidos blanco y colorado. Con la antigua Constitución siempre le hubiéramos ganado al 32% obtenido por el Partido Colorado.

2- Las elecciones de abril 99: De estas internas o primarias debemos extraer importantes enseñanzas. La primera es que el enfrentamiento entre los candidatos, no les debe hacer olvidar que todos pertenecen al mismo partido y que de no ser así, es todo el partido el que se perjudica. La segunda es que muchos electores votan donde la lucha es más pareja para que su voto sea más útil, sobre todo cuando las encuestas predicen un empate técnico como el de Jorge Batlle y Luis Hierro, cuando en realidad el primero ganaba muy holgadamente. La tercera es que muchos aprovechan para votar contra el gobierno, como sucedió con Hierro y Sanguinetti.

En el EP-FA yo fui partidario de que se aceptara más de una candidatura, para que así se aumentara la votación del lema, además de las razones democráticas, pero me tuve que rendir ante la evidencia de que cuando la diferencia en las encuestas es muy grande entre los dos candidatos, es poco lo que aumenta el lema, y en cambio produce en nuestro electorado un sentimiento de rechazo a los ataques entre ellos, que al final resultan contraproducentes e incluso son utilizados más tarde por la propaganda de los otros lemas.

En próximos artículos analizaremos las elecciones de octubre, el balotaje de noviembre y las municipales de mayo.

* Dirigente político

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