Apurémonos hacer en democracia lo que Cuba hizo en dictadura
A pocos días de las fraudulentas elecciones de los EE.UU., Fidel Castro declaró que lo pero que puede ocurrirle a Cuba sería el triunfo de los republicanos. Que nos perdone el Comandante, lo sabíamos también nosotros y que a la vez, sería también lo pero para gran parte de la humanidad. Por eso apostamos al menos malo. Demócratas y republicanos son muy parecidos, pero no iguales y sin complejo alguno, decimos que no olvidamos la gestión de Carter en materia de derechos humanos durante los trágicos años de dictadura de la región. Del mismomodo recordamos siempre a Franklin Delano Roosvelt en función de un solo episodio en los tres difíciles mandatos de su presencia en la Casa Blanca. En 1938, el general Lázaro Cárdenas presidente de México nacionalizó la industria petrolera, afectando intereses británicos y yanquis. El gobierno inglés rompe relaciones con el país azteca, en tanto Roosvelt considera la medida como un acto de soberanía y por lo tanto, había que respetarlo. Otra sería la situación de Cuba con la política de Buena Vecindad promovida por Roosvelt.
Precisamente queremos referirnos a ocurrencias que involucran a Uruguay y Cuba, irrelevantes en su momento pero que a la luz de posteriores sucesos, abren las compuertas a especulaciones y generan suspicacias.
Con la recuperación de las libertas y el restablecimiento de relaciones con la patria de Martí, el Parlamento de la Isla invitó a legisladores de todos los partidos a visitar Cuba. Allá fueron. Vieron lo que necesitaban y querían ver. Podría decirse que inspeccionaron el territorio caribeño. NO encontraron armas de destrucción masiva que si están a escasas 90 millas al norte de La Habana. Indagaron a taximetristas que generalmente son los más locuaces intérpretes de la realidad del país. Les tocó uno que ofreció una imagen imborrable. Se redujeron los ingresos porque La Habana ya no es más el prostíbulo de los yankis, pero estamos muy contentos y vivimos con confianza, porque dejamos de ser negros. Adiós a la segregación!.
Uno que también estuvo en la partida fue el Escribano Guillermo Stirling, entonces presidente de la Cámara de Diputados.
No podemos precisar si integrando el grupo o individualmente, en fecha distinta. Lo que si nos quedó gravada su versión acuñada en esta frase: Apurémonos hacer en democracia lo que Cuba hizo en dictadura. Esto nos hizo recordar el genial dramaturgo y humorista Bernard Shaw. En un viaje a la Unión Soviética visitó una fábrica en Moscú. Gratamente impresionado por las modalidades del sistema de producción, dijo a los obreros: cuando regrese a Londres voy a ver al Rey para pedirle que aplique esos métodos en Inglaterra.
El asunto es que los partidos tradicionales recogieron el mensaje o alerta del legislador. Apretaron el acelerador a fondo, pero en sentido contrario, a contramano y de espaldas a los requerimientos nacionales de forjar un país productivo. Y de este modo se fortaleció aún más la «patria financiera» instalada en la década del 60 y que, desde entonces, rige los destinos del país.
Don Guillermo, hoy Ministro del Interior, es un político inteligente, cauto, ponderado y , por sobre todo, un infatigable trabajador que justifica con creces su salario. Infelizmente no le acompaña la suerte que tuvo como golero en la Liga Universitaria de fútbol.
Un lunes todos los medios de comunicación destacan un exitoso operativo policial y el martes anuncian el procesamiento de policías por corrupción. Además cree que podrá erradicar la delincuencia por vía de la represión sin disparar contra la marginación social y el desempleo. Pero, a pesar de esto y otras cosas es un tipo macanudo. Por eso le deseamos lo mejor en su carrera política, lo que nos autoriza aconsejarle que evite «rifarse» en internas y siga el ejemplo del vasco que no vende leche ni masca vidrio. *
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