Eliminar injusticias constitucionales vigentes
Cuando surgen iniciativas que tratan de aplicar el efectivo derecho que les correponde a los integrantes de una Nación, estamos acostumbrados en nuestro Uruguay, a que emerjan las democráticas opiniones de los representantes del Partido Colorado. Hace 170 años, quienes redactaron nuestra Carta Magna, lo hicieron con la noble intención de crear un país que pudiera crecer y ofrecer a sus habitantes todas las oportunidades de una vida próspera y feliz. Ellos nunca pensaron que transcurrido un siglo y medio, los uruguayos en lugar de luchar para vivir en su territorio, debieron emigrar y buscar trabajo para poder subsistir. No digamos, abandonar su tierra natal, para obtener una ostensible mejoría en su bienestar, sino que debieron dejar su patria para conseguir cualquier changa que les permita subsistir. El 99% de nuestros compatriotas se fue sin papeles, abandonando sus familias, haciendo cualquier trabajo que pudiera conseguir. La realidad lo dice diariamente con el éxodo demostrado estos últimos años, y es imperdonable escuchar las argumentaciones que dicen que todos los que se fueron, están viviendo cómodamente y ellos no tienen ningún derecho a elegir ningún gobierno futuro, por el solo hecho de vivir en otro país.
La democrática opinión constitucional colorada se basa en el Art.1o. de la Carta Magna, pero en realidad se olvidan que ella cuenta con 331 artículos más, incluidas las Disposiciones Transitorias y Especiales. Y entre ellas aparecen varias menciones que le otorgan igualdad de derechos o todo ser humano que nazca de padres uruguayos, no importa el lugar del mundo en que ocurra. Este 1o. de enero pasado, la primera criatura nacida en España fue una niña, hija de padres uruguayos. Y ella, primero que nada es uruguaya y por supuesto también es española, circunstancia por la que estará muy orgullosa y que nosotros aprobamos con mucha emoción.
La iniciativa de la Corriente Popular, ni es oportunista, ni injusta, ni panfletaria. Por el contrario, como es el primer paso para que recién se aplique en 2009, no puede ser acusada como herramienta propagandística del sector y así conseguir más votos para el próximo octubre, sin embargo lo que se pretende es cumplir con los deseos de la mayoría de nuestros compatriotas fugados desgarradoramente, y de los que nadie sabe su verdadera inclinación política. Pero, de lo que estamos seguros, es de que hasta ahora le estamos impidiendo a todos ellos el supremo derecho del ejercicio democrático, como lo es nada menos que el voto ciudadano.
Confiamos en que se reflexione correctamente y se lleve adelante la recolección de firmas para modificar nuestra Constitución y así actualizarla al nivel de todas las naciones que apoyan el voto obligatorio, ya que el derecho se lo otorgan varios artículos ya existentes, como por ejemplo el Art. 74 que dice: «Ciudadanos naturales son todos los hombres y mujeres nacidos en cualquier punto del territorio de la República. Son también ciudadanos naturales los hijos de padre o madre orientales, cualquiera haya sido el lugar de su nacimiento, por el hecho de avecinarse en el país e inscribirse en el Registro Cívico.»
Lo que se necesita es voluntad política y así demostrar con los hechos, todo el palabrerío que estamos acostumbrados mencionar en nuestros discursos. Aquí se demuestra con hechos, lo que tanto sentimos en nuestro pensamiento. Cada ciudadano uruguayo tiene que entender que la manera más justa de convivir, es si todos, todos los compatriotas pueden elegir soberanamente a los integrantes de su respectivo gobierno. Uruguay tiene que salir de un antiguo régimen electoral que los políticos conservadores han querido mantener en defensa de sus intereses personales. Esta en cada compatriota dar el impulso de lograr un país más justo, que nos aliente a una convivencia humana y comprensiva. *
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