El derecho a la información y el derecho a informar

Las asechanzas que pesan sobre el Multimedio plural pueden ser examinadas desde distintos miradores. En clave jurídica, en el marco de una interpretación sobre la coyuntura institucional que se apresta a vivir el país, entre otros. Incluyendo lo que significaría una clausura en términos de incremento de la mano de obra desocupada en el sector, uno de los más afectados por ese flagelo económico y social.

Se trata de una tensión entre el poder del Estado y la prensa independiente que no se limita a nuestro país. Ni siquiera a las castigadas y manipuladas sociedades del Tercer Mundo.

En los últimos tiempos, el tema ha sido abordado desde distintos «observatorios». La instalación de la práctica pública de la mentira oficial como punto de partida para el desencadenamiento de una guerra ha dado lugar a que cada vez más las sociedades se pregunten en manos de quién y a qué intereses sirven las grandes corporaciones que controlan la comunicación mundial.

Resulta interesante en ese terreno constatar en el marco de qué conceptos el asunto está siendo considerado en reuniones como las del Foro Social Mundial, reunido recientemente en Bombay, India.

En el taller que se aplicó a examinar el estado actual del problema presentaron sus trabajos dos figuras de conocida relevancia internacional, el sociólogo cubano Fernando Martínez Heredia, autor de numerosos trabajos teóricos y ex director de la prestigiosa revista «Pensamiento Crítico» y Bernard Cassen, director de Attac, la organización no gubernamental que impulsa nuevas modalidades en el desarrollo de las relaciones internacionales.

No disponemos de la contribución Heredia. Sí la de Cassen, que como es habitual da muestras de seriedad e inteligencia en la comprensión de los temas. Expresa el analista francés: «Presentado históricamente, y a veces justamente, como un contrapoder (el famoso «cuarto poder») a los poderes tradicionales de los sistemas democráticos – legislativo, ejecutivo y judicial-, y también como un instrumento de defensa de las libertades en los regímenes autoritarios, el sistema mediático ha cambiado profundamente su naturaleza.

«Desde hace un cuarto de siglo,ha acompañado el auge de las finanzas y de las concentraciones industriales. Los medios de comunicación dominantes, principalmente audiovisuales, se han convertido en los mayores actores económicos de la mundialización neoliberal en tanto que son los componentes de unos gigantescos grupos de comunicación.

Siendo también unos vectores ideológicos que tienden a desnaturalizar y diabolizar a veces todos los movimientos que se oponen a la dictadura del mercado, a las transnacionales y a las fuerzas políticas y gubernamentales que los apoya.

Es por ello que la crítica del sistema mediático se ha convertido en un frente de lucha prioritario para los movimientos sociales. Está bien claro que es el sistema el causante, y no los periodistas, siendo ellos mismos víctimas dentro de sus condiciones de trabajo y de su libertad de expresión. El derecho a la información y el derecho a informar se convierten en reivindicaciones a no separar de las de los derechos económicos sociales y culturales».

La reflexión universalista de Bernard Cassen da en la clave de la situación por la que atraviesa la comunicación en nuestro país y permite encuadrar la lucha por la supervivencia del Multimedio Plural como un capítulo de una ancha y larga batalla que se libra en todas partes contra el pensamiento único, contra el manejo antidemocrático de la comunicación, contra el taponamiento de todos los factores de oxigenación que impiden y traban la vida democrática y el desarrollo cultural de los pueblos. *

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