Después del Congreso y antes de las "internas"
En el Congreso ganó el Frente «centrado». Se aprobaron «cosas» muy generales que no comprometen demasiado a nadie y sirven a «tirios y troyanos». Incluso sirven para tratar de evitar que la derecha nos tire con mierda. Por tener la osadía de apuntar a transgredir sus intocables privilegios.
Pero la etapa del «QUE» hay que hacer, aunque incompleta, terminó.
Y llegó la hora del «COMO».
Y ya no se puede seguir con subterfugios ni generalidades. Hay que poner los huevos sobre la mesa, para saber con qué gallina contamos. De aquí al junio de las «internas» hay que mostrarle a la gente el Plan de gobierno. Se debe acabar definitivamente el «no hagan olas» al que se refería Brecha, comentando los aconteceres del Congreso.
Es la hora de suplantar las banalidades y los comodines «sirve a tutti», por los compromisos claros, diáfanos y cristalinos. La estrategia de no hacer olas, o sea, planteos comprometidos, para «no despertar (a) la momia» de la derecha, ya fue.
1-Ella inventó la vieja táctica de los «cucos». Que los tanques rusos. Que los niños robados por Cuba. Ahora resultó que los tanques rusos están viniendo, pero con petróleo, más accesible en el precio, y que le sirve al gobierno, que es el que, en definitiva, los pide. Y a los niños no se los llevó nadie: más bien se fueron para no morirse de hambre y frustración aquí adentro.
2-Luego pasamos a la segunda etapa. Los «cucos» los fabricamos nosotros mismos y entramos a la autocensura. «No te movás porque te podés equivocar. Mirá lo que pasó con el Impuesto a la Renta. Dejá que las encuestas jueguen solas, que vamos bien. Aquí lo único que no se puede arriesgar es el triunfo»
Y fenómeno. No hacés nada que te impida ganar. Luego de ganar, no hacer nada que ponga en peligro el triunfo. O sea, en buen romance, consultar a la derecha sobre lo que se puede y lo que no. Porque, en el fondo, de eso parece que se trata.
¿Y con eso se vamos a impedir las apocalípticas historias que inventa y seguirá inventando la derecha, para disimular y canalizar su desesperación?
Claro que no. Lo que la derecha va a tratar de impedir, de todas maneras y sin mirar los medios, es que el gobierno «progresista» le toque sus privilegios de clase.
Perdoname por haber usado otra vez la mala palabra.
Y contra eso va a apuntar todas las baterías. Y acusarnos, igualmente ,de querer hacer, aun aquellas cosas que no haremos por habernos autocensurado,en aras de la segunda etapa de «los cucos».
La estrategia de la derecha es la de García Pintos, si bogas o si no bogas, palo y palo.
Decidas lo que decidas, van a salir a decir que el Frente no va a «honrar» (fijate vos la palabreja que inventó la tecnocracia obsecuente y traidora), sus obligaciones de la deuda eterna. Pero vos no tenés otra que reafirmarle a la gente, que no dedicarás un solo peso al pago del engendro, que signifique el hambre de uno solo de los uruguayos y como corolario de ello, el impedimento de la mentada reactivación del país.
A la que no le podés mentir, es a la gente. A TU gente.
Y van a salir a decir, igualmente, que el Frente va a querer desoír el soberano pronunciamiento del pueblo, en condiciones objetivas de presión muy discutibles, en el plebiscito de la ley de impunidad. Aunque lo que vos estés planteando sea no renunciar a postulados humanamente irrenunciables como el de verdad y justicia ante los crímenes de lesa humanidad cometidos por el terrorismo de Estado, pergeñado por algunos, con complicidad manifiesta de otros ,que se han prestado a ello y hoy siguen integrando, desde los tres poderes, los cuadros del gobierno rosado.
Han quedado sin tocar, y por lo tanto sin saldar temas muy importantes, que, no por casualidad, debieron dejarse de lado, porque aparte de no haber tiempo, para lo que se contribuyó voluntariamente, fijando un plazo que hizo inaccesible no sólo la necesaria discusión, sino inclusive la simple lectura de los materiales (diciembre en vez de abril), lo que no hubo fue acuerdo político de cómo dilucidarlo.
Hay que seguir trabajando, y elaborando. Y finalmente ese material debe pasar ineludiblemente, con tiempo y en forma, por el imprescindible filtro de las bases frenteamplistas.
Nada de escamotear las decisiones de la gente, delegando en órganos que la «aplanadora » del oficialismo se ha encargado de minar en su provecho.
¿O acaso son inventos ultras de extremismo maximalista denunciar que «mandan» en el momento de elegir los delegados » de base», las planchas preimpresas con «sus» candidatos disfrazados de delegados de bases, para sesgar la elección en su favor, trampeando el sistema de planchas, el que, mal usado, facilita esas indecentes conductas éticas? Si tenés alguna duda yo te muestro una que guardé de la última «elección».
No podemos seguir jugando a la democracia declarativa, para que después, un «puñadito» de dirigentes sesgados, resuelva qué es lo que le «conviene» al pueblo. Queremos la participacion popular efectiva y diáfana. Por ella estamos enfrentando las diatribas, surgidas incluso, de entre compañeros. Tenemos que discutir conceptos esenciales que se han tirado livianamente sobre la mesa.
¿Qué es, desde el gobierno, tener sentido de la realidad?
¿Qué es, aspirar a lo imposible?
¿O acaso vamos a aceptar que la realidad y la imposiblidad son conceptos que nos preestablecerá la derecha?
A lo único que no se puede renunciar es a la pública felicidad y ello no admite, desde el primer acto de gobierno, la menor demora. Claro que para cambiar el país ,de acuerdo con estas reglas en las que nos movemos, primero hay que ganar el gobierno.
Pero no se deben identificar confusamente ambos elementos.
Es imprescindible ganar, siempre y cuando el siguiente paso sea lograr la justicia redistributiva y el mejoramiento de los que están peor. Porque este desgobierno actual ha tomado medidas tramposas para tratar de apañar que ha disminuido la pobreza.
Han sido, las de «bajar» estadísticamente los requerimientos que componen la línea de pobreza. Con esa sola medida, algunos que eran pobres, pasaron, mágicamente, a ser no pobres, en la simplista conceptualidad binaria de las estadísticas. Y ya está.
Nosotros sabemos que sólo habrá menos pobres cuando haya trabajo y con ello, pan con dignidad en la mesa de todos los uruguayos.
Y sabemos que eso es realista y posible, para un país que tiene posibilidades objetivas de producir lo suficiente, para lograrlo. A eso debemos apuntar con el Plan de gobierno.
Porque si no, el sólo ganar, puede resultar un fiasco para la gente.
Y eso sería imperdonable para la soberana presencia de los que generaron la herramienta Frente Amplio.
Imperdonable. *
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