Los 100 días
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Creo que hablar de los 100 días de instalado el gobierno fue idea del doctor Lacalle.
Cuando asumió prometió que iba a tomar medidas importantes en los primeros 100 días. Así les fue a los uruguayos: antes de esa fecha ya había hecho votar en el Parlamento la Ley de Ajuste Fiscal que implicó quitas a los asalariados a través del Impuesto a las Retribuciones Personales. El doctor Batlle no habló de los 100 días, pero sí acordó con el doctor Lacalle enviar al Parlamento una Ley de Urgente Consideración que atendiera aquellos puntos más importantes del acuerdo blanqui-colorado y cuyo plazo de tratamiento constitucional puede insumir unos 110 días.
Mencionamos estas fechas porque en estos días estamos cumpliendo 110 días de instalado el Parlamento y casi 100 de instalado el Poder Ejecutivo, pero ya más de 6 meses del acuerdo blanqui-colorado previo al balotaje por el que se le ofreció al país que si ellos ganaban se arbitraría una serie de soluciones para superar la situación de emergencia nacional que se estaba viviendo.
¿Qué ha sucedido hasta hoy? El desempleo subió al 12% de la PEA (cifra récord desde 1997), bajó el ingreso familiar, el miércoles próximo pasado los obreros de Cristalerías del Uruguay tuvieron que abandonar la planta que durante meses ocuparon celosamente para que el Uruguay no perdiera una actividad productiva, el viernes próximo pasado un productor angustiado se puso a llorar en la comisión que estudia la Ley de Urgencia ya que la misma no soluciona ni su situación ni la de miles como él, los obreros metalúrgicos recorren el Parlamento, ministerios y entes autónomos buscan salvar una industria en extinción y ni hablar de lo que está sucediendo con el sistema de salud.
Ante esta situación las únicas iniciativas del gobierno han sido la ley de urgente consideración en la que hay un solo capítulo que trae mínimos beneficios para el sector agropecuario, los que podrían haber sido aprobados mucho más rápido de lo que dispone el tratamiento de esta ley si hubiesen sido enviados despojados del juego de la mosqueta o la privatización del puerto, y el aumento de los topes de endeudamiento.
Esto demuestra que en el Poder Ejecutivo y en el Parlamento, a pesar del esfuerzo de nuestros compañeros, está faltando una agenda que apunte a lo productivo y sobre todo a lo social.
Baste decir que la única iniciativa para agendar los temas sociales partió de la bancada del EP al ser tratada una exposición del compañero Díaz Maynard sobre la infantilización de la pobreza.
No ha habido ningún proyecto de ley proveniente del Ejecutivo que atienda los problemas productivos y sociales, lo que acrecienta la responsabilidad de la bancada y de toda la fuerza política en tratar de darle respuestas reales a nuestra sociedad.
Si bien el doctor Batlle ha presentado en la agenda política un punto muy importante como es el de los desaparecidos durante la dictadura, se ha olvidado de los otros derechos de los uruguayos, el derecho a un trabajo digno, a vivienda, a atención de salud, etc.
Más, el doctor Batlle no cumplió con una de sus promesas electorales: él había dicho que quizá no hiciese un buen gobierno pero que éste iba a ser divertido y hoy tendría que admitir que de divertido no tiene nada. Si alguna duda tiene, que le pregunte al productor agropecuario que lloró angustiado en la Comisión especial para el tratamiento de la ley de urgente consideración.
* diputado del Encuentro Progresista Frente Amplio
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