El cerco se estrecha

La resolución del Tribunal de Apelaciones de Santiago que decidió la eliminación de los fueros parlamentarios que impedían juzgar al general Augusto Pinochet ha provocado, como era de esperar, nuevos pronunciamientos y polarizaciones.

Un sector importante de la opinión siente que en Chile ha renacido la dignidad del Poder Judicial y que finalmente jueces y militares han logrado sustraerse de las presiones políticas emanadas del entorno pinochetista.

El abogado Roberto Garretón ha dicho que en los últimos meses en Chile se está viviendo lo que él llama «el efecto Garzón» y las consecuencias que la larga detención de Pinochet tuvo, tanto en la opinión pública internacional como dentro de Chile.

No se trata, por supuesto, de un camino alfombrado de pétalos de rosas, ni mucho menos.

Pero lo que retrocede paso a paso desde el 3 de marzo, fecha del regreso de Pinochet a Chile, es la intangibilidad que parecía rodear a los verdugos del pasado, y a su figura emblemática, el temor a la amenaza latente que sobre las instituciones democráticas supone la existencia de un mando de las fuerzas armadas que reivindica la figura y la trayectoria de Pinochet.

Que todo eso sigue estando presente lo demuestra, entre otras cosas, el homenaje que el pasado miércoles realizaran al general Pinochet los militares de Infantería, durante la celebración del día del arma, en la ciudad de Arica.

El comandante en jefe del Ejército, Ricardo Izurieta, aludió al «sacrificio heroico» del ex dictador e hizo referencia al juicio histórico que –según el militar– salvará a Pinochet.

Comenta Clarín: «La expectación creció ya que se esperaba que, en la celebración del Día de la Infantería, el ejército continuara la línea de ataque. Pero no hubo amenazas ni caras pintadas».

Entre todas las reacciones hay algunas, sin embargo, que resultan particularmente significativas.

Una de ellas es la del candidato de la derecha en las últimas elecciones, en las que triunfó Ricardo Lago.

El señor Joaquín Lavín, que ha sido definido más de una vez como representante de la derecha más modernizada, obtuvo el 48% de los votos, una cifra sin precedentes en la historia electoral de ese país.

Ahora Lavín, contrariamente a lo que desean los pinochetistas, sostuvo que «tenemos que ser respetuosos de los fallos de la Justicia. Hay un proceso que está en marcha, probablemente llegue a la Corte Suprema y lo único que nos cabe es respetarlo. No sigamos tironeando los tribunales. Que ellos tomen la decisión justa. Así se recupera la confianza, se reactiva la economía y todos se benefician».

El próximo paso ha de ser, sin duda, la decisión de la Suprema Corte de Justicia, la que deberá confirmar o no la resolución del Tribunal de Santiago. En ese caso existe la posibilidad, establecida por la ley chilena, para los acusados mayores de 70 años de ser sometidos a exámenes médicos para eximirse.

Ante esta posibilidad, el hijo menor de Pinochet ha dicho que «su padre prefiere enfrentar un juicio antes que someterse a unos exámenes médicos que le diagnostiquen demencia senil o locura temporal».

Mientras en esos términos está el proceso en Chile, fuera del país se preparan lo que en algún momento Página 12 ha llamado «el Plan B para enjuiciar a Pinochet».

Se trata –atención Uruguay– ni más ni menos que el trabajo silencioso e inexorable de algunos tribunales europeos que pretenden juzgar a los militares incursos en violaciones a los derechos humanos de ciudadanos franceses, o italianos o de doble nacionalidad (italianos y alemanes).

En Francia han avanzado las actuaciones en torno al asesinato en 1983 del sacerdote André Jarlan.

En Alemania, la Justicia pretende juzgar a los responsables de la situación de más de treinta víctimas del terrorismo de Estado que poseían la doble nacionalidad.

Finalmente en Italia el fiscal Giancarlo Capaldo mantiene abierta una investigación sobre ciudadanos de origen italiano desaparecidos en Chile, Argentina y Uruguay.

Según se informa en la prensa argentina, en Roma la acusación habría «realizado sustantivos avances y en las próximas semanas se llevaría a cabo una audiencia en la que se dictarían las primera órdenes internacionales de arresto».

También para los impunes de aquí el cerco se va estrechando.

¿Qué va a pasar en nuestro país cuando lleguen los primeros pedidos de extradición?

El mundo entero estará mirando nuestro estado de alma.

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