Piratas de los siete mares
Lo que está ocurriendo con los barcos pesqueros que navegan en los océanos, con bandera uruguaya de conveniencia, es un hecho gravísimo e insoportable para la dignidad nacional. ¿Cómo es posible que esto siga ocurriendo? ¿Qué hacen las autoridades que no adoptan las medidas adecuadas para quitarle la bandera a estas empresas pesqueras, todas extranjeras, que usan el pabellón patrio para sus trapisondas en los océanos depredando zonas exclusivas de otros estados?
Lo ocurrido con el «Maya V», detenido en zona económica exclusiva de Australia, barco que pescaba ilegalmente merluza negra o bacalao, especies además en extinción, es un hecho que sumado al reciente hecho en que estuvo involucrado el «Viarsa I», buque que se encuentra detenido y que seguramente será fondeado en alta mar.
Claro, el hecho no será un perjuicio económico para el país, porque ninguna empresa uruguaya perderá ese bien, usado de manera «non sancta», pues estos buques pesqueros pertenecen todos a grandes empresas extranjeros que usan las llamadas «banderas de conveniencia», pues sus países de origen de ninguna manera les permitiría concretar esas acciones ilegales.
¿Cuántos hechos más, de estas características, deberán concretarse para que el gobierno llame a responsabilidades a la Dirección Nacional de Recursos Acuáticos (Dinara), y corte por lo sano la acción de estas empresas que realizan piratería pesquera bajo bandera uruguaya?
Cuando escribimos estas lineas no sabemos si existen muchos barcos más de estas características que, ni siquiera, cumplen con lo establecido de contratar un número establecido de tripulantes uruguayos. Nadie puede explicar las razones que pueden existir para que sigan navegando estos barcos, desprestigiando al país y ofendiendo a nuestra bandera. Los uruguayos no nos merecemos que empresas extranjeras de pesca, para obtener productos valiosos pero en extinción, usen barcos con bandera uruguaya. Delinquen tirando la piedra pero escondiendo la mano.
Y aquí no se adopta ninguna medida para terminar con esto, que es una desastrosa demostración de cómo las autoridades correspondientes no defienden los intereses nacionales. Habría que preguntarle finalmente al director de la Dinara, capitán de navío Yamandú Flangini, si existen más barcos en estas condiciones. Y si la respuesta es positiva, y los hay, es menester que la Dinara los ubique y trate de impedir sus maniobras de pesca ilegales.
Esperemos, que por lo menos los organismos pertinentes tengan la dignidad de defender, de manera inmediata el prestigio del país que no puede seguir siendo enlodado por piratas. *
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