Batlle, Bush: el pavo de plástico y el viaje a Marte
Los dos personajes han hecho de su gestión algo fundamentalmente más virtual que real, independientemente de que dicha conducta ha significado consecuencias negativas de distinta dimensión.
De estas «vidas paralelas» podemos señalar que el presidente del norte fue electo de una forma que amerita por lo menos el análisis de los mecanismos electorales para un gobierno que pretende instaurar la «democracia» en el mundo.
Debe recordarse que la definición de la elección ante un final parejo puso en cuestión la forma de la misma.
Por su parte nuestro Presidente ascendió al gobierno anunciando exactamente todo lo contrario de lo que luego hizo y más aun, señaló que el adversario con su política iba a fundir al país, siendo en realidad su conducción la que lo puso en tal situación.
Ambos han hecho de los valores del mercado un credo, pero en realidad: el de aquí mantuvo a un ministro de Economía que durante más de tres años dio déficit y luego de decir que mantenía la política económica la cambió, y después cambió al ministro cuando había afirmado poco tiempo antes: «No se puede cambiar de caballo en la mitad del río».
El de acullá ha generado el déficit más grande de los últimos tiempos para la nación del norte en nombre de la difusión democrática en países donde abunda el petróleo y falta «democracia».
Pero si todo esto fuera poco el presidente Bush el Día de Acción de Gracias apareció en las cadenas de televisión internacional compartiendo con los soldados norteamericanos en Irak un enorme y –aparentemente– apetecible pavo del Día de Acción de Gracias.
En realidad lo que se viene de describir no sería de extrañar si no fuera porque luego de algunos días se supo que el pavo de acción de gracias no era tal sino un pavo de plástico.
Tan real era el ave de plástico como las armas de destrucción masiva que aparentemente existían en Irak, tan verdadero como que la guerra había acabado y seguían muriendo soldados y civiles en una confrontación y conflicto que no ha terminado aún.
Más allá de los hechos que venimos describiendo lo cierto es que este personaje tiene varias cosas en común con nuestro presidente Batlle.
Para partir de lo virtual a lo real debemos señalar: en la campaña electoral, más precisamente con vistas al balotaje, el acuerdo blanco-colorado sostuvo la necesidad de no poner más impuestos.
Al poco tiempo los ciudadanos nos dimos cuenta de que tales dichos eran electorales y virtuales y que la realidad era un nuevo mazazo impositivo, que para muchos significa un porcentaje hasta de un 50% de sus ingresos, y que se concretó en desocupación y pobreza.
Comenzando la campaña electoral de EEUU su presidente propone conquistar Marte y dedicar presupuesto para ello.
En nuestro país el Presidente, sin llegar a proyectarse en el planeta rojo, describe su gestión de una forma que Spielberg o Bradbury podrían compartir en cuanto al género: de ciencia ficción. *
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