2004, año de la victoria popular

En el devenir histórico se producen acumulaciones que llegan a un punto de definición y se crean las condiciones para el cambio cualitativo. Es lo que sucederá en el Uruguay de 2004. Décadas de luchas, esperanzas y frustraciones, victorias y derrotas, pueden sintetizarse en un gran triunfo histórico, un viraje hacia la izquierda y las fuerzas progresistas. Este es el punto cardinal de nuestra política.

Todo lo que sirva para acumular, sumar y sintetizar, sea bienvenido.

Todo lo que reste, divida o genere polémicas centrífugas, tengamos la inteligencia de desecharlo.

No podemos fallarle a nuestro pueblo.

El estado de preocupación, angustia, falta de perspectivas, es muy grande. Recorriendo localidades y hablando con mucha gente, se siente que sólo la victoria progresista en octubre puede levantarle el ánimo a nuestra sociedad.

La debacle económico-financiera de 2002, que se sigue proyectando en círculos concéntricos, ha golpeado duramente. En especial a trabajadores y productores, con su secuela de desocupación y endeudamiento. Finalizamos 2003 con un nivel muy alto de acumulación.

La victoria del SI por Ancap el 7 de diciembre tiene un impacto formidable.

El pronunciamiento del soberano, inequívoco y contundente, demostró la voluntad popular y ciudadana, la ruptura con los partidos tradicionales de amplios sectores y la confomación de una Nueva Mayoría. Basta recordar las palabras del ex presidente doctor Julio .Sanguinetti, cuando en un departamento fronterizo, para levantar el ánimo, alicaído, de sus huestes, afirmaba: » El referéndum de Ancap es un tema de vida o muerte para el Partido Colorado.»

A la luz del resultado, cualquier observador inteligente sacará las conclusiones pertinentes.

En el Partido Nacional también se perciben movimienos sísmicos respecto a la conducción de su Directorio durante este período de coalición y complacencia con el Partido Colorado.

El IV Congreso del Frente Amplio fue un punto muy alto de síntesis ideológica, maduración política y de unidad sin exclusiones. El carácter masivo con 1.500 delegados, la sensatez y responsabilidad para las definiciones programáticas, incluso en los temas polémicos: Ley de Caducidad, AFAP , aguinaldo para jubilados, Educación; la presencia del líder histórico, general Seregni, en la proclamación de la fórmula Tabaré-Nin, nos ubican claramente en el imaginario social como futura fuerza de gobierno.

La reunión Cumbre del Mercosur, con la presencia de los presidentes de los países vecinos, el otorgamiento de las llaves de Montevideo a los presidentes de Brasil, Argentina y Bolivia, la presencia de Chile, le otorgan un espaldarazo internacional a nuestra fuerza política.

Las giras del doctor Tabaré Vázquez por EEUU, Mercosur y Europa, con amplio respaldo, nos dan un gran aliento.

La sumatoria de estos factores dan un punto de apoyo estupendo a la campaña electoral de 2004.

Debemos ser prudentes y no entrar en corral de ramas de polémicas estériles que nos aparten del centro de la opinión pública, de nuestra preocupación por los problemas reales de la democracia, de la producción y del consumo, del nivel de vida de la gente, que espera de nosotros la palabra certera y responsable, que nos hagan acreedores al gobierno nacional.

No podemos esperar de nuestros adversarios otra cosa que una resistencia dura y porfiada.

En nosotros estará elevar el tono del debate, lograr centrar los ejes y mantener el liderazgo político otorgado por las mayorías nacionales.

El Congreso del PIT-CNT y la plataforma del 1º de Mayo fueron expresiones de madurez programática, unidad de los trabajadores y base de apoyo para la consolidación del bloque social que sustente el proceso del cambio.

El próximo 5 de febrero el Frente Amplio cumple 33 años. Treinta y tres años de avances y afirmación. Nacimos para superar el viejo y caduco bipartidismo; para concretar la revolución democrática y artiguista, de pofundo cuño latinoamericano.

Tuvimos que atravesar una dura dictadura en la que pagamos un alto costo de víctimas y en la que se selló un pacto de sangre entre sus componentes.

Sin arrogancia ni jactancia nos ganamos definitivamente un lugar en la historia nacional.

No se puede hablar de la historia de las últimas cuatro décadas sin mencionar el rol gravitante del Frente Amplio.

Hoy nos encontramos en las vísperas del acceso al gobierno nacional.

La tensión dialéctica de amplitud y profundidad atraviesa nuestra fuerza política.

Sentir el orgullo profundo de nuestras luchas y nuestras definiciones ideológicas tiene que congeniarse con la inteligencia y amplitud del Encuentro Progresista y de la Nueva Mayoría.

Amplitud para recibir a todos los que nos quieran acompañar en esta patriada del Siglo XXI con la vieja bandera artiguista, pero como bien dice el compañero Rodolfo Nin Novoa, con la condición de que los dirigentes que se incorporan estén sólidamente comprometidos con el Proyecto del Cambio.

» Hay que tener mucho cuidado con la tentación de hacer acuerdos ofreciendo cargos a gente que viene de otras fuerzas políticas.»

No tenemos más enemigos que los que se oponen a la pública felicidad.

Bienvenidos todos a la fuerza del cambio histórico.

Viva el Frente Amplio. *

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