Las propuestas de los sindicatos
Tejiendo un nuevo tramo de una larga elaboración obrera donde se conjuga el pensamiento y la acción con una visión del país y de los trabajadores que se inicia hace por lo menos cuarenta años, las autoridades de la central sindical han anunciado las líneas rectoras de su actividad para el año en curso.
Y decimos que hay señales de continuidad y de creación en unas concepciones que se empezaron a plasmar cuando se fundó la Convención Nacional de Trabajadores y se formuló un Programa y un Plan de Lucha (1965) y, sobre todo, cuando se convocó a una amplísima gama de organizaciones sociales a un Congreso del Pueblo (octubre de 1965) para discutir los problemas del movimiento obrero a la luz de la problemática general del país.
Una concepción impulsada por el pensamiento luminoso de hombres como Gerardo Cuesta, León Duarte, Gerardo Gatti y Héctor Rodríguez, que sumaban a su condición obrera la de portadores de un ideario político y social consistente y rico.
Vistas a la luz de las necesidades del conjunto del pueblo, la táctica y el programa de acción del sindicalismo se despojaba del componente corporativo que en todos los tiempos y en todas partes le acecha.
Siendo los asalariados y sus organizaciones los primeros interesados en el aumento de salarios y de la creación de nuevos puestos de trabajo, no hay en la propuesta elaborada por el PIT-CNT ninguna evidencia de un economicismo ramplón, un desinterés por las demás cuestiones que atañen al conjunto del pueblo.
De ahí que en los planes de acción para este período, jalonado por la movilización prelectoral y electoral, los sindicatos se proponen acumular fuerzas y forjar alianzas con otros sectores sociales también interesados en el desarrollo de un modelo de país productivo: las pequeñas y medianas empresas, los pequeños y medianos productores rurales y demás.
Junto a eso, los sindicatos se proponen movilizarse para ampliar la base de trabajadores sindicalizados, bregando, lugar por lugar, por el reconocimiento de los derechos constitucionales a la libre agremiación.
La circunstancia electoral no pasará desapercibida y los sindicatos se proponen presentar a todos los candidatos a la presidencia de la República un itinerario de problemas para que sobre ellos los postulantes se pronuncien.
País productivo, creación de nuevos empleos aumentos de salarios sobre la base de las investigaciones y propuestas elaboradas por la Fundación Cuesta-Duarte y por el economista Daniel Olesker.
Junto a eso promover el ejercicio de una ciudadanía activa impulsando en el país una campaña destinada a hacer conciencia en la ciudadanía del conjunto de sus derechos. Los derechos políticos y también los derechos a una vida digna, con salud, con vivienda, con seguridad y educación.
Consecuente con una concepción del sindicalismo que aspira a otear más allá del horizonte de su propia experiencia inmediata, los sindicalistas se han pronunciando, una vez más, en el sentido de las obligaciones que tiene el gobierno de avanzar en la búsqueda de la verdad y de la justicia. A propósito del contencioso con Kirchner, reclaman a Batlle que autorice a declarar en Argentina a los militares citados por magistrados de aquel país.
Finalmente, los responsables de la conducción del sindicalismo uruguayo han comprendido muy bien, desde sus inicios, la importancia de los procesos de integración regional en el Mercosur y la necesidad de estrechar los vínculos con el sindicalismo clasista de la región. En ese sentido, ponen el énfasis en la necesidad de hacer cumplir en estos países la cláusulas que establecen los derechos de los trabajadores, especialmente los jóvenes y los niños.
En síntesis, las organizaciones profesionales de los trabajadores, golpeadas por la desocupación y los gobiernos neoliberales, se proponen decir presente con su propia óptica en este año de grandes debates nacionales. Aunque era de esperar, no deja de ser una buena noticia. *
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