El batllepatetismo

Cuando a menudo vemos pintados en algunos muros de la ciudad: «Fuera Batlle» o «Que Batlle se vaya», debo confesar que no estoy de acuerdo con lo que piden los muros.

Debe cumplir con el mandato constitucional que el soberano le encomendó, debemos ser coherentes, luchamos durante 12 negros años por defender la Constitución y el Estado de Derecho, entonces lo menos que se puede pedir es que se cumpla con esa Constitución la que puede o no gustarnos, pero es la que nos rige.

Batlle debe entregar el mando el 1º de marzo de 2005, pero de aquí a esa fecha restan 14 largos meses, durante los cuales si no se cambia para cientos de miles de compatriotas se les tornarán insoportables y siguiendo el ejemplo de muchos miles emprenderán el camino doloroso del exilio, esta vez económico.

Todos los uruguayos, incluso quienes lo votaron al actual Presidente, quieren que de aquí a marzo de 2005 las cosas cambien y queremos que las cosas transcurran de otra manera muy distinta a este calvario que no empezó con Batlle, venía de atrás, dos veces Sanguinetti y una Lacalle que ya de por sí era demasiado. Pero, la diferencia fue la impronta que, a partir del 1º de marzo de 2000 le imprimió el actual mandatario, que trataremos de sintetizarlo con una palabra que dice mucho: patético.

Empezando por el final; en los últimos días esa destemplada salida a la arena política tratando de abroquelar al Partido Colorado, violando, entre otras cosas, la prohibición que nuestra Constitución impone a quien ocupe la primera magistratura de hacer manifestaciones político partidarias, que no es la primera vez que las hace, es un mal ejemplo, porque es el ciudadano con más responsabilidades en Uruguay y no debe olvidar uno de los primeros deberes que es el respeto íntegro de la Carta Magna.

Claro, algunos dicen, era necesaria una señal del partido de gobierno luego del descalabro del 7 de diciembre y de la vergüenza mercosuriana del 15 de diciembre, donde parecería o bien que no tenemos Presidente o bien que el doctor Batlle recibe a quien le simpatiza políticamente y se olvida que no es jefe de partido sino jefe de gobierno.

También hay otras razones para esa «contraofensiva presidencial», es que el Frente Amplio tuvo un Congreso que marcó el rumbo y anunció vientos, a esta altura, indetendibles de cambio progresista.

Ante esto, seguramente desobedeciendo a sus asesores que le han llamado reiteradamente al silencio al inefable doctor Batlle sigue castigando con sus barbaridades a un pueblo exhausto y golpeado por la crisis más grave de estos últimos cien años.

Acusa al Frente Amplio y a la izquierda progresista de «fascista», de intolerante, de falta de proyectos, de incapacidad para gobernar.

Vamos Batlle ¿dónde está su cultura política?, ¿de qué tolerancia habla el Presidente de «todos los uruguayos», será la tolerancia que aplicó para declarar el caso Elena Quinteros comprendido en la Ley de Caducidad? Pues saben una cosa, el Presidente no carece de proyectos, pero de los que tiene y exhibió; «Dios nos libre y guarde», ya los conocemos, los estamos sufriendo: desocupación, estafa a los ahorristas, devaluación, aumento de pobreza, más marginación, eso de hacer un país dos países, uno de los incluidos: cada vez menos y más ricos y el otro el de los excluidos: el de los más que cada vez menos tienen, modelo que venimos sufriendo desde hace más de 30 años, pero agudizado hasta el límite de lo tolerable desde marzo de 2000.

Batlle, usted nos sometió al escarnio internacional muchas veces, fue mandadero de Bush y se prestó a la maniobra para romper relaciones con Cuba y después, se acuerda, cuando en lo peor de la crisis de 2002 se mofó de nosotros, de todos los uruguayos, de los estafados en sus ahorros, de los deudores en dólares, de los desocupados, de los familiares de los emigrados, cuando usted sonriente recibió a un jerarca norteamericano con una sonrisita de oreja a oreja farfullando un «We are fantastic», pero no bastó, luego nos puso al borde de un conflicto con nuestros hermanos argentinos al calificarlos de «son todos una manga de ladrones» y luego pedir perdón al mejor estilo de novelón. Y siguió, cuando en pleno genocidio del pueblo iraquí ante el desenfreno de la política imperial de EEUU y de algunos de sus aliados y cuando el pueblo uruguayo todo, clamaba por la paz, contra la guerra, Batlle defendió el primer genocidio del siglo XXI al lado de Bush, reivindicó a su sombra la guerra de Vietnam (sí, leyó bien, la guerra de Vietnam), una guerra que los propios norteamericanos quieren olvidar, pero como la capacidad de asombro no conoce límite tratándose del doctor Batlle, recordemos que también a la sombra del «amigo» Bush proclamó por adelantado que el Presidente de la Argentina sería el señor Menem… sin palabras.

Más allá de los fiascos y otros exabruptos, vea señor Batlle que ellos no lo involucran sólo a usted, sino que nos involucran a todos los uruguayos, la abrumadora mayoría de los cuales piensa en esos temas en forma totalmente diferente a lo que piensa y dice.

Fíjese señor Presidente que su idea sobre el Mercosur difiere totalmente de lo que opina casi todo el sistema político y, lo más importante, lo que opina la gente, usted abomina del Mercosur, no lo oculte, explicítelo, quiere acuerdos bilaterales sabemos bien con quién, quiere un segundo capítulo de «relaciones carnales» con EEUU y sabe como lo sabemos todos cómo terminó el primer capítulo de esas relaciones, quién fue el violador y quién el violado.

Por todo esto, los uruguayos queremos que en estos 14 meses que le restan de mandato, usted cambie, cambie la política económica, reactive el aparato productivo y que el país vuelva en materia de política internacional a ser respetado y creíble, para que no sólo sea creíble y apetecible por la rentabilidad de sus bonos.

Señor Presidente, además de todo lo que dijimos que usted ha hecho y han sufrido los uruguayos desde hace tres años, permenentemente ha reclamado a nuestra fuerza política proyectos, pero lo que pasa es que cuando los recibe, y vaya que ha recibido unos cuantos de propias manos del doctor Tabaré Vázquez, ironiza sobre los mismos, se mofa y los archiva en algún cajón, y se olvida que una de sus principales responsabilidades de gobierno es precisamente formular y plantear verdaderas políticas de desarrollo y reactivación, pero, ¡por favor! no más proyectos como los de Ancap, el de la Megaconcesión, el de la Playa de Contenedores, el del Aeropuerto, los uruguayos no queremos que se siga regalando el país.

Usted nos prometió un gobierno «divertido», no sé si será que para el Presidente actual el término «diversión» significa algo distinto de lo que significa para los uruguayos. ¿Sabe una cosa señor Presidente? lo suyo fue y es realmente patético. *

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