Tres casos más: sume y siga

El viernes 16 publicamos un artículo sobre el fraude gigantesco de Parmalat mediante maniobras contables, y citamos algunos antecedentes al respecto.

Pues bien: ese mismo día nos enteramos de otros tres casos del mismo orden.

El primero se refiere al grupo suizo Adecco, líder mundial de trabajo temporal. Apareció en la pantalla el banquero Frank Wuatrone, defenestrado y sustituido por John Browmer a la cabeza del grupo. La empresa tiene los consabidos «problemas contables» en los Estados Unidos, y «vivió otra jornada negra cuando sus acciones perdieron casi el 10 por ciento (9,97%) en la Bolsa de Zurich tras un cambio de dirección».

Los inversores pierden confianza en Adecco, según los cables, que especulan acerca de si el escándalo alcanzará las proporciones de los de Parmalat o Enron. Las acciones están por el momento en niveles altamente especulativos, pero no hay ventas de pánico como a comienzos de la semana. En una teleconferencia de prensa de la nueva dirección, destinada a tranquilizar a los inversores, el nuevo presidente Browmer se negó a responder las preguntas sobre los problemas contables que están siendo investigados en los Estados Unidos.

El segundo caso se refiere a la Coca Cola. Se habla de que infló sus ganancias, según el viejo método, y desvió unos 2 mil millones de dólares. Se señala asimismo que un contador que tiempo atrás señaló irregularidades fue exonerado por la compañía.

El tercer caso involucra a nuestros viejos conocidos de Halliburton, la empresa pionera ligada al vicepresidente Dick Cheney. Se recordará que quisieron multarla por los cuantiosos sobreprecios que cobraba en sus suministros a las tropas yankis en Irak, pero después le perdonaron y dijeron que estaba todo bien, faltaba más, que son todos honorables caballeros. Ahora nos enteramos de que, además, ha sido premiada (por designación directa) con un nuevo contrato por 1.200 millones de dólares para reconstruir la infraestructura petrolera de Irak (que los bombarderos yankis destruyeron). No falta algún mal pensado que ya esté sacando cuentas de la alícuota correspondiente que pasará a engrosar las cuentas de la campaña electoral de Bush.

El gigante energético Enron abrió la serie. Le siguió la estafa de World Com, segunda compañía de telecomunicaciones, acompañada por una larga ristra en que figuran Xerox, Global Crossing, Qwest, Adelphia, Dynegy, Tyco, ImClone, entre otras. Ahora ingresan en la nueva tanda Adecco y Coca Cola, junto a nuevos negociados de Halliburton. La lista sigue abierta. Porque, como dijimos y repetimos, no son hechos esporádicos, avivadas de algún genio de las finanzas o negociante apresurado, sino el modo de funcionamiento del sistema. Ya lo seguiremos viendo. *

Publicá tu comentario

Compartí tu opinión con toda la comunidad

chat_bubble
Si no puedes comentar, envianos un mensaje