Jorge el chistoso

Y sí, amigo Chávez, usted tiene razón. El hombre no es para tomarlo muy en serio. ¡Si lo sabremos nosotros que venimos divirtiéndonos hace no sé cuánto con él! Lo que pasa es que él se cree gracioso, ¿vio? Estoy seguro que así como está «de punta» con Kirchner porque le habló en serio, está chocho con usted que diplomáticamente lo agarró para la joda.

Porque además de gracioso tiene otros asuntillos. Mire, yo voy a contarle, amigo Chávez, por aquí en Uruguay como en otros tantos países de esta América sufrida –como el suyo inclusive hasta que acertaron– últimamente no hemos andado bien de puntería en el voto, como quien dice. Y hemos elegido para el carajo. Y después nos la hemos tenido que aguantar a lo macho aunque doliera. Pero mal que bien, los presidentes que nos tocaban en suerte (es un decir nomás) si bien para el consumo interno eran incomibles, para hacer facha afuera era distinto. Y es así que por ejemplo Julio María aparecía como un referente constante en todos los cenáculos culturales del mundo y hasta el propio Cuqui con su verborrea, con su retahíla de dichos y su pose casi simpática, vaso en mano o no, siempre nos dejaron casi bien ante el resto del planeta.

Y podría nombrarle otros no tan recientes pero no quiero alargar la cháchara. Pero es la primera vez que tenemos un Presidente, le juro, que haga comentar al culminar un foro continental de primeros mandatarios a alguien que lo mejor que tiene son los chistes que dice. De haberlo sabido, podríamos haber elegido presidente a Ricardo Espalter o a Berugo Carámbula, o a Eduardo D’Angelo o al Bananita González o a Leo Maslíah. ¡Yo qué sé!

Y ¿qué quiere que le diga, amigo Chávez? Usted tampoco es un tipo de mucha suerte que se diga. Al menos por eso que dijo que siempre le toca sentarse al lado del hombre. Me imagino tener que bancárselo tantas horas. Y lo peor de todo en público ¿no?

Lo que pasa, yo creo es que ya no le quedan muchos presidentes para sentarse al lado de ellos. Porque además, me olvidaba de decírselo, se la pasa peleando con unos y con otros. Quería avisarle, amigo Chávez, que si en una de esas el hombre se le pone beligerante y usted ve como que le viene una especie de delirio agresivo, no se preocupe, cuando se le pasa, se le aparece en cualquier momento por Caracas llorando para pedirle perdón. Porque eso sí hay que reconocerle al pobre: todo lo que tiene de chistoso lo tiene de sentimental. Y no le extrañe que termine dándole la sorpresa de que él es también medio venezolano.

¿Sabe lo que pasa? Esos foros internacionales son muy de cuello duro, muy protocolares, demasiado formales. Diga que el hombre por ahora está allí para ponerle la sal y la pimienta a esos encuentros hasta ahora aburridos y sin gracia. Y es más, tengo una idea que estoy seguro les gustará a todos. Cuando el hombre se retire de la presidencia en marzo del año que viene, ¿qué le parece si lo contratan como animador de los encuentros presidenciales? ¿Me entiende? Sería algo así como «El Boyero» en el carnaval y en las criollas del Prado, pero no de murgas y payadores, sino un «Boyero» de Presidentes y ministros. ¿Qué talco? *

Publicá tu comentario

Compartí tu opinión con toda la comunidad

chat_bubble
Si no puedes comentar, envianos un mensaje