Don Frutos Rivera, elogiado por El País

Según parece, nos recuerda el diario «caganchero» El País, que hace 150 años del aniversario de don Fructuoso Rivera. Nadie que conozca un mínimo de historia patria, puede sentir respeto y mucho menos admiración por don Frutos. Ninguno de los más elementales atributos éticos que pueden tener prohombres de la historia, adornó a este «siniestro y canallesco» personaje.

Supo estar con todos y a todos traicionó prolijamente. Estuvo al servicio de los imperios inglés y francés y por supuesto del español.

Recibió buenos «emolumentos» como mercenario, según consta en actas del Parlamento francés en informe del canciller de la época Thiers, para hacerle la guerra a Rosas y a Oribe no por «libertades» ni «tiranías» sino por apertura de los ríos que les interesaba a los imperios para comerciar.

¡Lindos principios! Por supuesto, cuando se quedó sin la plata recibida en alguna «timba» de la época, los traicionó correspondientemente.

Estuvo con los porteños y ni que mencionar al servicio de Lecor y sus «portugos imperiales». A quienes en su momento, obviamente traicionó. Correlativamente, cuando tomó la «posta», puso a precio la cabeza de su antiguo jefe, en el momento en desgracia, Padre de la Patria, por suculentos patacones, del «bandido» don José Gervasio Artigas. (sic)

¡Increíble pero real! Sin olvidar por cierto, que cuando lo vinieron a buscar, por gestión del gobierno porteño en manos federales, para apoyar la gloriosa gesta de los 33 Orientales, se negó a ser el 34. No era oportuno, según él. Hasta que Lavalleja y Oribe cruzaron a la Agraciada y después de las primeras escaramuzas y «observando» que la «ola» venía a favor, entonces sí, lleno de «patriotismo» se plegó a la Cruzada.

No deja de ser un mérito, el ser el primer «jodedor» político de los muchos que ha tenido y tiene la patria.

Pero las hazañas de este pintoresco «filibustero» no se quedan en esas «pocas». Ocupando la Presidencia, cuya administración fue emblemática por los latrocinios, arbitrariedades, y vaciamientos groseros del erario, dio la orden «in situ» del genocidio criminal y cobarde de Salsipuedes contra los charrúas.

Allí exterminó a la tribu prácticamente, que lo había apoyado y en el caso del cacique Venado, le había salvado en batallas anteriores su propia vida. Es famosa la frase de ese indio, cuando el propio Frutos dio la orden de tirar sobre la tribu entera rodeada, hombres, mujeres y niños, ¡Frutos matando amigos! en forma azorada.

Algunos con Venado pudieron escabullirse a lo cual su «sobrinito» Bernabé, tan carnicero, falaz y bellaco como su «ilustre» tío, los persiguió alcanzándolos; ya heridos y vencidos, los convenció de una «lamentable» equivocación.

Los llevó con la excusa de darle comida a una estancia amiga y en la cocina, desarmados, les trancaron la puerta y mientras comían confiados y por las ventanas enrejadas, los ejecutaron. ¡Así murió Venado que les había salvado la vida!

Posteriormente los caciques Sepé y Vaimaca Pirú en una partida aislada sorprendieron al asesino Bernabé, dándole su legítimo y merecido castigo bien ganado por cierto.

Murió estaqueado desangrándose.

Cuenta la historia, que este «ilustre» oficial colorado, rogándole a Sepé, pidió un lápiz y papel para escribirle a Frutos, su tío, para que lo salvase. Ante lo cual, Sepé y Vaimaca en cuclillas le respondieron: «Asesino, hijo de puta, ¿vas a prometer lo mismo que a Venado en la cocina? ¡Ahora te toca a vos!» Por razones de espacio obvio, esta es una muy apretada síntesis de la historia «gloriosa» del fundador del Partido Colorado.

Que Julio María y el batllismo le hagan un homenaje no me extraña ni preocupa. ¡Cada cual con su conciencia y «amor» a la Patria! Que en este caso parece bastante «sui generis».

Lo que es inconcebible y vergonzoso es que el órgano periodístico «caganchero» que se dice «malamente» de origen blanco, se preste para reproducir y por ende elogiar y admirar a Fructuoso Rivera.

¡Se olvidan de las traiciones a Oribe, del golpe de Estado en su contra! Este sí, recto, digno patriota, honesto administrador público, libertador de la patria y americano antiimperialista hasta la muerte! ¡Manga de tránsfugas! ¡Tiren las fotos de ilustres nacionalistas como la de Washington Beltrán inclusive sin mencionar la de don Manuel o Aparicio, y sáquense el gusto de izar la de Batlle o de Julio María! ¡Se olvidan de Oribe y publican ditirambos a Rivera!

No merecen sino el más profundo desprecio de los blancos verdaderos. *

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