El IRP y el déficit de viviendas
Nuestra legislación sobre construcción de viviendas para jubilados y pensionistas parte de la base de que los fondos que se acumulan son independientes de toda instancia presupuestal gubernamental. A lo que se agrega el sesgo solidario y humanista, que arranca desde la Constitución de 1934, ratificado por la creación en 1937 del ex INVE, y en 1948 y 1966 por la adhesión de Uruguay a la declaración Universal de los Derechos del Hombre de la ONU y al Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales de la ONU. Ambos instrumentos consagraron la vivienda como uno de los Derechos Humanos Fundamentales.
La Política de Viviendas fue declarada de interés general para la economía del país en 1968 mediante la ley de viviendas Nº 13.728, la que también le dio prioridad a los grupos de escasos recursos.
Y así se fue delineando un fondo basado en la solidaridad, con una gran cantidad de aportantes de menguados ingresos que mes a mes vuelcan recursos para que los que menos tienen puedan acceder a la vivienda.
La consecuencia es que desde 11/87 a agosto/2003, casi 600.000 jubilados y pensionistas aportaron al Fondo de Vivienda 1% o 2% según sus ingresos, lo que permitió recaudar aproximadamente unos 389 millones de dólares.
Si el costo promedio de una vivienda siguiera siendo el que se estimó años atrás, 37.000 dólares, lo cual es absolutamente exagerado a la fecha (pero no es lo que queremos discutir en este momento), lo recaudado daría para construir unas 10.500 viviendas.
Sin embargo, a diciembre/2003 se habían construido sólo unas 6.000, habiéndose entregado a los beneficiarios 4.800, aproximadamente.
Es decir que hay un déficit de construcción de 4.500 viviendas de acuerdo con lo recaudado, lo que significa unos 167 millones de dólares. ¿Dónde fueron a parar? Porque una cosa es cierta: las viviendas no aparecen.
Pues bien. A partir del 1/1/04 se elimina el IRP para unos 545.000 pasivos que ganan menos de $7.164. Lo que nos parece bien por esos miles de compatriotas. No obstante, surgen interrogantes.
En primer lugar, se recaudará menos, lo que afectará el fondo de viviendas. ¿Cómo se compensará? En segundo término, si no se sabe qué pasó con 167 millones de dólares recaudados, ahora que se elimina la aportación de cientos de miles de pasivos, ¿lo cubrirá Rentas Generales, según dice el gobierno? Difícil para Sagitario. Los antecedentes no dan para ser optimistas. Máxime que ni siquiera hay plata para el cuidado más elemental de las viviendas. Cuando el BPS era propietario, ponía dinero. Pero dejó de serlo. Un buen día gastó y le cayó encima el Tribunal de Cuentas.
¿Y el Mvotma que es el propietario? Si te he visto no me acuerdo. No está nada claro el panorama. ¿Será que otra vez, como siempre, o casi, el derecho, en este caso la plata contante y sonante, va por un lado y la realidad, es decir el gasto, va por otro? Y el resto de las viviendas sigue sin aparecer. *
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