México: modernización y miseria

Hace algo más de medio siglo, el gran cineasta español Luis Buñuel, exiliado en México a causa de la persecución franquista, dirigió una película que hizo época.

No sólo en México, donde se alzaron críticas amargas contra el español sino en toda América latina. El filme «Los olvidados» trataba de la situación de los niños y los jóvenes de menores recursos en las periferias de las ciudades mexicanas. El filme fue premiado en Cannes y la polémica arrastró a intelectuales como Octavio Paz que defendieron el valor de la obra de Buñuel, para muchos una visión exagerada de las tribulaciones de la juventud mexicana del medio siglo.

Vista recientemente, las imágenes del filme causan una impresión absolutamente opuesta. Los chicos, bastante bien nutridos por cierto, están relativamente bien ataviados, con calzado de cuero en buenas condiciones y ropa abrigada y limpia. Las casas y las calles que habitan son casi todas iguales, grises y modestas, pero están limpias y sin muestras de deterioro.

En el año 2000 otro cineasta, Alejandro González Iñaritu, dirigió el filme Amores Perros, también con buen respaldo de las críticas y premios de casi todos los principales festivales del mundo. El cuadro humano sobre el que se desenvuelve el formidable relato del filme es de una miseria y una violencia estremecedora. Los datos de la sociología mexicana actual confirman ampliamente esa información.

En los cincuenta años transcurridos entre un filme y el otro el deterioro social en México y con él de toda América Latina ha sido impresionante.

Pero el caso México (nunca tan oportuna como ahora la exclamación de Porfirio Díaz, «tan lejos de Dios y tan cerca de los Estados Unidos») es además el de un gran país latinoamericano, en más de un sentido, que está, desde hace diez años, integrado a través del Nafta o Tlcan (Tratado de Libre Comercio de América del Norte) con la economía de los Estados Unidos y Canadá.

¿Y cuáles han sido los efectos para la sociedad y el pueblo mexicano de este proceso de integración regional con la gran potencia capitalista del planeta?

Un artículo reciente publicado en Clarín nos da cuenta de los siguientes datos: con el Tlcan, la economía de México, relativamente cerrada, se transformó en una de las más abiertas del mundo. Según datos oficiales, las exportaciones aumentaron de 51.800 millones de dólares en 1993 al récord de 166.400 millones en 1993. Las inversiones extranjeras saltaron de 3.000 millones de dólares anuales a 12.000 millones en la actualidad.

Ese flujo de dinero explica que desde enero a octubre de 2003 México obtuvo un superávit comercial de 34.452 millones de dólares. Y que su PBI per cápita haya saltado de 3.100 millones de dólares al comienzo del acuerdo a los 6.100 millones actuales. (…) La otra cara muestra que, desde el inicio del acuerdo, el valor real del salario mínimo cayó hasta 20,6% entre 1993 y 2001. Como consecuencia, el porcentaje de mexicanos que viven en la pobreza aguda pasó de 21,46% a 50,97%. Debido a que el sector agrícola fue el más golpeado por el acuerdo, se aceleró el éxodo de campesinos a las ciudades: son cerca de 2,7 millones. Y en ningún momento cesó el aluvión de ilegales que intentan cruzar la frontera.

Otro ejemplo más que elocuente de que el modelo aperturista conduce ineluctablemente a una mayor concentración de la riqueza y a la exclusión de las grandes mayorías. *

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