¡Equilibrio, señores!
No estoy diciendo nada nuevo. El gobierno está enfermo de incontinencia verbal. A la del Presidente, muy notoria, le sigue la de su asesor principal, que nos colocó ante una grave crisis diplomática. Se agrega el comunicado de los ministerios de Economía y de Trabajo, que con tono triunfalista anuncian la eliminación del IRP a partir del 1/1/04 para unos 545.000 pasivos que ganan hasta $7.164, y la reducción para unos 600.000 trabajadores cotizantes del BPS que ganan entre $3.582 y $7.164.
Vaya nuestra satisfacción porque tantos miles de compatriotas, según cifras gubernamentales, puedan escapar a casi al único impuesto a la renta a las personas físicas que tenemos, fiel reflejo de la inequidad de nuestro sistema tributario, que grava más a los pobres, exonerando a los grandes ingresos, que los hay y muchos, en este país profundamente injusto.
La otra cara de la moneda nos dice que existen 545.000 pasivos, 86% del total del BPS, que ganan menos de $7.164, y 600.000 trabajadores que perciben entre 3.582 y 7.164 pesos. Cifras que no dan para tirar manteca al techo. Basta recordar que la canasta básica familiar, que representa lo que consume en promedio una familia tipo uruguaya, asciende a 24.000 pesos. ¡Casi tres y medio y siete veces más! según el caso.
El comunicado gubernamental finaliza diciendo que la reducción del IRP «colocará a los trabajadores en una situación igual o mejor que en la que se encontraban al aprobarse los ajustes consecuencia de la crisis de 2002″.
Ni tanto ni tan poco. En 2001 existían 615.000 uruguayos pobres. A fines de 2002, ¡casi un millón! Es decir, la tercera parte de la población a la que no le alcanza sus ingresos para satisfacer sus necesidades más elementales. Uno de cada dos niños de hasta 12 años, y uno de cada tres adolescentes.
Las cifras, según la afirmación del Instituto Cuesta Duarte, «significan una verdadera hipoteca para cualquier estrategia de desarrollo social y económico en el futuro de mediano plazo de la sociedad uruguaya».
Cualquier cosita alcanza para estar mejor que en 2002, ¿no les parece?
Esto ya no es simple incontinencia verbal. Es soberbia, cuando no impudicia.
El mismo instituto admite que puede haber finalizado la recesión. Lo ratifica la Facultad de Ciencias Económicas. No vamos a contradecir a los que saben. Lo que no sé si eso significa que se ande bien rumbeado.
Por supuesto que bienvenida la eliminación y reducción del IRP. Pero no crea el gobierno que la sociedad uruguaya es tonta o está distraída, como al parecer piensan quienes frívolamente dieron a conocer con bombos y platillos el comunicado de marras. A veces es mejor no hablar. Pero la incontinencia verbal a esta altura, parece irreversible. *
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