Irak: pese a todo, la resistencia continúa

Semana a semana se intensifican las acciones guerrilleras contra la ocupación del territorio de Irak.

El domingo la prensa internacional dio cuenta de una nueva ola de atentados, esta vez en la zona de la ciudad santa de Karbala, una de las principales sedes del islamismo en Irak.

Conviene retener el dato: se trata de una zona con mayoría de la población perteneciente a la fracción chiíta, la cual siendo la más numerosa en el país, todavía no se ha comprometido directamente en las acciones militares contra la ocupación.

Esta ha corrido a cargo, más bien, del influyente aunque minoritario sector sunnita, históricamente más ligado al partido Baas y al régimen de Saddam.

La acción militar de la guerrilla se desplegó contra tropas polacas, búlgaras y tailandesas, cobrando varias vidas entre los efectivos extranjeros y también iraquíes que apoyan la ocupación.

El experto periodista británico Robert Fisk ha ensayado la hipótesis de que estos demoledores ataques con coches-bomba están buscando crear en el mando polaco y las tropas que secundan a las de los Estados Unidos, una reacción desmedida y cruel, del tipo que han venido desarrollando las tropas norteamericanas.

Tal reacción tendería a impulsar en la mayoría chiíta una reacción violenta contra los ocupantes.

Se confirmen o no estas hipótesis, la situación de los ocupantes parece bastante vulnerable desde el punto de vista militar. Los ataques no han mermado pese a la publicitada detención de Saddam. Es evidente que el mando de las acciones guerrilleras no se encontraba bajo el control directo del ex dictador.

«Ya tenemos a nuestro Frankenstein», ha dicho burlonamente Michael Moore, el galardonado cineasta que ha convertido su nominación y su «Oscar» en una herramienta eficaz para denunciar el sistema de mentiras sobre las que está construida la visión que los norteamericanos tienen de la guerra.

Los festejos por la captura de Saddam, difundidos mundialmente a través de la modalidad de show que desarrolla normalmente el gobierno norteamericano, no guardan relación con el mantenimiento con los golpes recibidos por las tropas de ocupación como resultado de una acción de resistencia clandestina bien coordinada y que no afloja en intensidad.

Una de las claves militares del asunto, según el citado periodista británico independiente, es la tendencia de la resistencia iraquí a golpear a los socios menores de la gran potencia.

Los polacos han sido atacados casi diariamente en torno a Hilla; los españoles perdieron ocho oficiales de inteligencia en una emboscada en noviembre y los carabinieri italianos sufrieron 18 muertes en Nasiriya. ¿Cuán pronto golpearán los atacantes contra el gran contingente británico en Basora?, se pregunta Fisk. Esa será la pregunta presente en la mente de cada soldado británico en Irak. *

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