¡Estos son, aquí están, los cien mil puestos de trabajo prometidos!
Sinceramente, creo que no puedo contener las lágrimas esta vez… Y miren que lo digo en serio. El Hombre «echó el resto» como quien dice, y de un solo golpe nos tiró cien mil nuevos empleos por la cabeza ¿Se da cuenta? ¡Cien mil empleos para este año que empieza! Y a uno que no puede con ese genio maldito del periodismo y que busca y busca siempre la primicia, como que le picó el bichito de la curiosidad.
Y como dice el refrán, «tanto va el cántaro a la fuente que al final…» y así fue, que logramos en exclusividad el adelanto de cuáles serán esos cien mil puestos de trabajo que el hombre prometió la otra noche luego de una frugal cena en la residencia de Suárez y Reyes. Y esperamos que cuando los demás medios de comunicación nos «levanten» la información, al menos tengan la gallardía de citar la fuente. Anótelos bien y vea si por ahí, alguno de ellos puede tocarle en suerte: 1.500 esquinas libres en todo el país para limpiar parabrisas con trabajo para tres personas cada una, una para llevar el balde, la otra para poner y batir el jabón y la tercera para pasar el rastrillito y cobrar. Total de un saque: 4.500 empleos. Pero hay más, por supuesto. Anote: 250 puertas de iglesias, parroquias y capillas para mendigar. Dos puestos de sentado y dos de parado. Total cuatro por iglesia, mil vacantes más.1.000 espacios en parques, plazas, peatonales, etc para estatuas vivientes con el tarrito para recoger monedas.
3.000 puestos de cantores en ómnibus en todo el país. Pero no será como ahora un trabajo sacrificado de subir y bajar de uno a otro. No, los ómnibus además del chofer y el guarda, llevarán su propio cantor que pagará el público a voluntad.
2.000 cargos de cuidacoches en calles disponibles en todo el país. 5.500 permisos de venta ambulante en ómnibus de pasajeros. 1.000 puestos para vender diarios viejos en la puerta de los estadios para que el público se siente encima de ellos y no se ensucie la ropa con la mugre de las tribunas de cemento. Autorización para instalar 1.000 mediotanques con parrillada en todo el país.1.000 permisos para fabricar y vender garrapiñada por cuenta propia incluso con un préstamo de la Corporación para el Desarrollo para que se compren el primus y el keroseno para iniciarse en el negocio. 1.000 nuevas autorizaciones para vender helados en verano, gorritos de nailon para la lluvia en otoño, maníes en invierno y flores en primavera en la vía pública. 20.000 vendedores de «La raspadita» por las calles. 2.000 autorizaciones para vender flores en las esquinas a los automovilistas. 10.000 permisos para vender fierros, ropa y zapatos viejos, dentaduras postizas usadas, y otros artículos de primera necesidad en las ferias de todo el país. 1.000 permisos para repartir volantes de casas de masajes, con cara de degeneraditos en las esquinas. 1.000 permisos a señoritas con o sin experiencia, de buena presencia para atender en las casas de masajes que promocionan con los volantes los degeneraditos de la calle y 1.000 esquinas o plazas libres para actuar haciendo malabarismos varios. Hasta aquí ya hay nada menos que 54 mil puestos de trabajo asegurados.
A los 46 mil restantes, se les exigirán condiciones especiales ya que el cargo que se les dará no es para cualquiera, por lo que se ha pensado inclusive hacer una especie de show televisivo tipo «Casting» para seleccionar a los afortunados. Se trata de 46 mil puestos diseminados en todo el país, especialmente en las zonas turísticas de mayor poder adquisitivo, para pararse en la calle y dar lástima a cambio de una que otra propina que hasta puede ser en dólares.
Y si me dieron ganas de llorar de emoción cuando escuché el anuncio de los cien mil puestos de trabajo, ahora que supe de qué se trataba, le juro que se me hace como un «ñudo» en la garganta. Creo que no estoy en condiciones de recibir emociones tan violentas. *
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