El país del sí: 1.201.626 voluntades

El 7 de diciembre un vendaval de votos rosados derribó el intento de privatizar la gestión de Ancap por treinta años.

1.202.626 voluntades se transformaron en un formidable veredicto de la justicia popular. Juicio lapidario y contundente.

VOX POPULI, VOX DEI. Voz del pueblo, voz de Dios, expresa la locución latina.

Resulta de una claridad manifiesta que la voz soberana de la ciudadanía sentenció que la ley en cuestión no generaba consensos y por el contrario abría más dudas que claridades.

En un país de democracia representativa, se ejercitó el instituto de democracia directa y el soberano se manifestó con una claridad y elocuencia que no deja lugar a dudas.

Pero mientras los defensores del SI han actuado con prudencia y sobriedad, los defensores del NO, de los partidos tradicionales y en particular del Poder Ejecutivo, parecen no haber entendido el mensaje de las urnas.

Actúan como si no hubiera pasado nada o peor, en el caso del ministro de Economía y Finanzas, profiere juicios negativos y apocalípticos sobre el destino de la empresa en cuestión, que merecen la más dura crítica y censura.

Se ha producido un terremoto político de consecuencias indudables sobre el futuro político del país.

No se trata de afirmar que el referéndum fue un anticipo de las elecciones de octubre de 2004, ni lo dijimos antes ni lo decimos ahora, pero que hay perdedores y ganadores y que ello influye en el panorama político es de una nitidez indudable.

Sanguinetti y Lacalle, que se pusieron el NO al hombro y como banco de prueba de sus aspiraciones presidenciales, recibieron un formidable rechazo.

Es la primera gran derrota política del caudillo colorado cuyo vuelo queda con un ala rota. Sus expresiones de enojo y confrontación recibieron la repulsa ciudadana.

Observadores extranjeros manifestaron el destaque no sólo del impacto de la diferencia entre el SI y el NO, de 517.500 votos, 62 % a 35%, sino también la distribución pareja de la votación por toda la República, abarcando 16 departamentos de los 19 vigentes.

Al otro día del plebiscito, ejemplar jornada cívica que reafirma las mejores tradiciones democráticas uruguayas, las fuerzas progresistas propusieron ponerse a trabajar por un objetivo común de matriz energética que el país necesita para un proyecto productivo.

El portazo del Presidente de la República demuestra que el tema está verde y requiere tiempo y paciencia para construir nuevos consensos. Quizás una nueva realidad político-gubernamental.

Más allá de las manifestaciones públicas de las dirigencias de los partidos tradicionales que parecen no haber digerido la magnitud de su derrota, quienes conocemos de su capacidad y veteranía sabemos el impacto tremendo que ha tenido en las mismas y del tiempo que necesitan para reponerse .

Pero ese es un problema de dichos partidos.

La cuestión de las fuerzas progresistas es cómo valoran el arco plural , político y social, de las fuerzas que componen el país del SI y cómo se hacen acreedoras del crédito que del mismo emerge para abrir paso a una nueva realidad política.

También se plantea cómo administran los disensos internos con quienes forman parte de su bloque y no acompañaron el SI.

En lo esencial se logró el objetivo de no tener una victoria a lo Pirro.

Se logró el triunfo sin división interna. El pato no se transformó en gallareta como soñó un caudillo blanco derrotado.

El papel de las empresas públicas, redimensionadas, modernizadas, sin los sobrecostos impositivos que hoy les impone el Estado, y con una racionalización de los gastos, de modo de eliminar ineficiencias y costos innecesarios, está en el orden del día.

Desde ya habría que transformar las estructuras y funciones de las distintas áreas de los entes para superar el clientelismo y el uso irracional de los recursos.

La exploración de asociaciones de empresas públicas con sectores privados o estatales extranjeros deberá tener como objetivo explícito el crecimiento productivo y comercial e incluir como condición básica el cumplimiento de la Constitución de la República en cuanto al control real de la empresa pública de la gestión del emprendimiento.

La complementación energética regional, como parte de un fortalecimiento del Mercosur, que el próximo 16 de diciembre con la Cumbre Presidencial en Montevideo tendrá una jornada destacable, tendría que formar parte de una integración regional de nuevo tipo basada en la complementación productiva y en alianzas de empresas binacionales o regionales.

Se ha abierto un nuevo momento político en la sociedad uruguaya, donde las fuerzas de izquierda y progresistas tienen un rol protagónico a encarar con mucha sobriedad, sin arrogancia ni soberbia.

En especial nos proponemos levantar el ánimo de la sociedad uruguaya, tan alicaído por el actual gobierno, y consolidar una esperanza de trabajo y producción. *

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