Dios no quiere cosas chanchas
Y al final, como les había dicho nomás (¿se acuerdan?), de este parto «salió chancleta», así que todas las batitas y rebozos celestes que habían preparado algunos, van a tener que dejarlos archivados en el ropero y con bastante naftalina para que no se los coman las polillas. Porque de nada les valió la avivadita esa del color, ni del sí para votar no y el no para votar sí que se mandaron, ni tampoco la ayudita extra de dos o tres politiquitos con ganas de figurar llamando a votar en blanco cuando bien sabían que no estaban haciendo otra cosa que sumar votos al oficialismo al que decían querer sancionar. No hay que hacerle, amigo, es como decía mi madre: Dios no quiere cosas chanchas.
Seguramente, en medio de aquel mundo surrealista imaginado por el eterno Juceca en su boliche «El Resorte», Rosadito Verdoso debe andar sacando pecho con su nombre y mandándose algunos caliburatos entre pecho y espalda con la Duvija, el Tape Olmedo y el resto de la cofradía para festejar, pero eso sí: de Ancap, llámese caña o llámese grapa. Y dirá seguro el Rosadito, hombre profundo de ideas y de garguero, si los hay : «Y, uno toma no por mamao, sino pa’ meterse el patrimonio pa’dentro, como corrisponde a cualesquier oriental que se precie de tal y a más si se llama Rosadito como modestamente me ha tocao en suerte patronímica»… Y con verdadera unción patriótica se bajó media botella de grapa de un saque.
Los que no andan festejando para nada, ya que estamos hablando de esto y de lo otro, son el Cuqui, el Julio María, el Isaac, Ramela, De Posadas y algunos más que están preocupadísimos porque parece que hay más de un millón seiscientos mil «terroristas» e «ignorantes» en este desolado país, y ellos como «paladines de la democracia», «padres de la patria» y «héroes del civilismo» no pueden menos que denunciarlo y ponerlo en «La Agenda» en vivo y en directo (con el perdón de la palabra). Y le piden a Tabaré que al otro día del acto electoral presente la nueva ley de Ancap que dicen fue prometida. Como presentó Batlle los cien millones de dólares que anunció antes de la elección que tenía para urgencias inmediatas de los más necesitados (por ejemplo), o la ley o decreto determinando que no se aplicaría un solo impuesto más porque dijo también antes de las elecciones que el pueblo uruguayo no aguantaba un solo ajuste fiscal más. O tantas otras promesas nunca cumplidas en los últimos veinte años de toma y daca entre blancos y colorados.
Para serle sincero, amigo… ¿qué quiere que le diga? Yo prefiero al Rosadito Verdoso en «El Resorte» antes que estos otros «rosaditos» (con minúscula) en «La Agenda». Debe ser porque la grapa Ancap no patea tanto el hígado como algunas caras y algunas lenguas.
¡Salud! *
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