Breve reflexión sobre el referéndum por Ancap
La ciudadanía fue contundente y dio un claro mensaje en relación a las empresas estatales. Ganó el SI y el alivio y la alegría del pueblo sufrido, se expandió como un manto de esperanza por todo el Uruguay.
Las 1:170.000 voluntades que dijeron SI con la papeleta rosada llegando a un 62% de adhesión para la derogación de la Ley 17.448, demuestran una segura y expresa defensa del patrimonio nacional. Ya en el año 1992 el pueblo soberano había marcado el camino cuando derrotó categóricamente en la urnas la propuesta privatizadora de las empresas públicas liderada por el Partido Nacional y especialmente por el entonces presidente Luis Alberto Lacalle. Pero pasado el cimbronazo, al poco tiempo les quiso venir amnesia y continuaron insistiendo, haciéndose necesario permanentemente, refrescarles la memoria.
Y en relación a San José, la alegría también fue muy significativa. Los 31.817 sufragios por la papeleta rosada fueron logrados voto a voto, con la militancia abnegada y desinteresada de imprescindibles hombres y mujeres que durante meses juntaron firmas primero, difundieron información después y cubrieron finalmente como delegados el acto eleccionario y se merecían entonces la confianza que la gente común depositó en ellos. Porque ayer se notaba a ojos vistas, cómo los votantes querían exteriorizar, querían demostrarles a esos abnegados compañeros, que les reconocían su trabajo, su lucha por salvar nuestras empresas públicas de la bancarrota y la liquidación que ya hemos visto en países hermanos. Una jornada rosada… Una jornada que nos permite pensar que «otro Uruguay es posible». *
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