Y después del plebiscito ¿qué?

Estamos en el «día después», y, de alguna manera, tenemos la pelota en la cancha nuestra, porque después del esfuerzo desplegado no sería lógico quedarse con las manos cruzadas, esperando que el enemigo haya tomado conciencia de su derrota y reflexione para el «lado bueno» de la cosa.

Y ya, al día siguiente, se disparan los hechos políticos.

Gallinal, al que se le ocurre que hay que convocar a la Comisión parlamentaria, la mismísima que engendró la ley de «entrega» de Ancap, que se acaba de derogar, «para trabajar…»

Y empiezan las preguntas. ¿Para qué? ¿Acaso para elaborar otro «monstruo de Frankenstein», como se le llamó en su momento, cuando algunos integrantes del FA, consideraron posible y se dedicaron con especial ahínco a su «maquillaje»?

Y Tabaré, que se levanta temprano y anuncia desde su minidesembarco, la idea de crear «otra» comisión interpartidaria y parlamentaria para ocuparse de todo el problema energético.

¿No fue demasiado apurado, salir con ese planteo personal, inconsulto, en su fuerza, y en las fuerzas políticas cercanas (EP,NE)?

¿ Y en mayor medida aun, sin consultar a los aliados de las fuerzas sindicales y sociales (PIT-CNT, Fucvam, etc.)?

¿No hubiera sido necesario y conveniente recorrer el camino de la consulta con quienes pusieron toda la carne de sus militantes en el asador?

El compañero Tabaré dice que lo planteó «ad referéndum», pero después de «tirado sobre la mesa», ¿quién se anima a ponerle el palo en la rueda que ya viene caminando?

¿Es bueno seguir transitando por el método, ya aplicado y resistido anteriormente, de «los hechos consumados«?

¿Con qué autoridad los delegados y representantes de los grupos políticos, propios y «extraños», y en especial, los delegados de las bases, aprueban esa propuesta, disparada a «boca de jarro»?

¿Hubiera llegado «a destiempo» una propuesta que insumiera una semana de reflexión y de decisiones de las autoridades de cada grupo citado?

¿Es este camino el que hubiera preferido ese millón de voluntades que se expresaron el domingo 7?

¿Acaso el planteo de Gallinal no dejaba tiempo ni espacio para someter la respuesta a una consulta pluripersonal?

Existe, evidentemente un «vacío» generado por la derogación de la ley que permitía la asociación. Pero no olvidemos que, en el mejor de los casos, le sacamos, transitoriamente, la metralleta al mono. Hay que evitar de todos modos que consiga otra. Incluso evitar de darle un inocente lápiz para dibujar, porque seguramente puede, igualmente, rayarnos los muebles.

Partamos de la base real, de que estamos ante la imposibilidad de acuerdo entre dos modelos irreconciliables. Y que la única solución que cabe es la de dotar al país de «medidas cautelares», para que los que te dije no sigan haciéndole daño. Porque nadie piense que se van a quedar con los brazos cruzados, y proteger a la actual Ancap, hasta que el próximo gobierno decida el camino de salvación.

Tampoco olvidemos que, aun después de la derrota, en el Parlamento siguen teniendo las mayorías necesarias, que cosecharon en la elección anterior, que les han alcanzado para (des)hacer todo lo que (des)hicieron.

Y si te sacan otra ley «salvadora», con la ayuda de «los otros que te dije», después ¿con qué la parás? ¿Les vas a hacer otro plebiscito?

La gente visualiza como que otra vez más, luego de una costosísima victoria, se quiere volver al viejo y fracasado camino del diálogo, a la concertación, al acuerdo y consenso político con «esos mafras» (Pueblo dixit), que son los claros y únicos culpables de la situación del país. Tiene claro lo de «la lucha de clases», aunque no lo llame así, y aunque más no sea , porque ve todos los días, en su sufrimiento diario, los resultados de esta política inhumana que se ha aplicado.

Y al fin, como pregunta cumbre: ¿será necesario que el FA/EP/NE se ponga de lleno a elaborar un proyecto sustitutivo del derogado para que lo aplique este mono (momentáneamente sin esa metralleta), o habrá que buscar la forma de dotar a la legislación de una serie de «medidas cautelares», que eviten que el mono termine de deshacer Ancap, para después endilgarle los costos políticos a «los que no dejaron hacer»?

Hay que sentarse a pensarlo, porque estas decisiones, forjan el camino hacia el futuro venturoso gobierno, o en su defecto, hacia el infierno de los «tres platos» .

Y como en el deporte, no confundir jugar rápido con jugar apurado. *

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