El balance del Banco Central
El pasado domingo LA REPUBLICA adelantó una información que, desde todos los puntos de vista, es extremadamente grave. La misma se refería al balance 2002 del Banco Comercial, que fue observado en distintos aspectos por el Tribunal de Cuentas, expediente elevado como lo marca la normativa a la Asamblea General Legislativa.
Al parecer el organismo de contralor desentrañó distintas falencias en el referido balance, entre ellas, valoraciones incorrectas tanto de activos como patrimonios, en todos los casos sobrevaluados a niveles insólitos y, además, carencia de documentación que estableciera si los bancos asistidos por dicha entidad, durante la sietemesina crisis del sistema financiero, poseían patrimonios positivos o negativos, suficientes para que fueran asistidos sin violar el artículo 37 de la Carta Orgánica de la entidad rectora del sistema financiero uruguayo.
Recordemos que en la Comisión que investigó la crisis del sistema financiero, uno de los puntos destacables vinculado al caso del Banco Comercial fue el largo análisis sobre si al Directorio del Central había llegado la información fehaciente de ese nivel de patrimonio mínimo. De acuerdo a lo detectado por la Comisión parlamentaria, esa capitalización no contempló esa exigencia, lo que haría pasible a los responsables de esa equivocada valoración de penas de diversa magnitud.
Sin embargo ahora se ha establecido que el mismo vicio para denominarlo de alguna manera habría seguido ocurriendo y del mismo serían responsables las actuales autoridades del organismo que, también, se saltearon esa exigencia.
El balance observado, por lo que se sabe, está en manos del presidente de la Asamblea General Legislativa, Luis Hierro López. El trámite de este caso puede seguir el mismo camino de otros 17 expedientes que fueron archivados sin ser considerados, por lo cual de existir graves anomalías en la gestión del Banco Central, la responsabilidades seguirían integrándose al largo olvido parlamentario que, por razones inexplicables, ha dejado de analizar miles y miles de trámites cuestionados y cuestionables.
El tema del balance del Banco Central adquiere una gravedad inusitada, porque de establecerse los extremos señalados se reconfirmaría una manera de actuar del equipo económico de gobierno y del propio Poder Ejecutivo, desapegada de la legalidad.
¿Cómo es posible, entonces, que este nuevo trámite elevado a la Asamblea General, quede sin dilucidar? ¿La única explicación válida estaría vinculada a un juego político destinado a aplacar una tormenta que, evidentemente, tendría ulterioridades de todo tipo?
Claro, existen 17 mil precedentes. 17 mil veces que expedientes provenientes del Tribunal de Cuentas fueron archivados, sin siquiera ser leídos, lo que configura una falencia de enorme significación y, de alguna manera, también inexplicable porque ni siquiera la oposición ha reclamado en torno a esa enormidad.
En esta ocasión, como el tema es de una gravedad inusitada, se debe exigir una consideración inmediata y un análisis en profundidad, para que todos sepamos de qué se trata. ¿O será que quienes tienen en sus manos este trámite piensan actuar de la manera tradicional (archivándolo)? *
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