Una propuesta insuficiente
La semana pasada LA REPUBLICA informó de las buenas intenciones del ministro de Trabajo respecto de propiciar una reactivación de las actividades de la Junta Nacional de Empleo. Según el ministro, la Junae podría recomenzar sus cursos de capacitación laboral a partir de octubre.
Sin embargo, ya sabemos que las buenas intenciones suelen servir como pavimento.
Ya nos ocupamos de la crisis que atraviesa este organismo, cuya principal función es capacitar a los trabajadores para su reinserción en el mercado laboral y a los jóvenes para el ingreso al mismo.
Señalamos en notas anteriores que la Junae está cayendo en un círculo vicioso del que sólo puede escapar a condición de que se produzca un verdadero viraje en las políticas de Estado que tienen que ver con el empleo, algo que no asoma ni remotamente en el horizonte. Al aumentar el desempleo, y consiguientemente la demanda del servicio que presta la Junae, disminuye el único aporte de que se nutre el Fondo de Reconversión Laboral, que proviene de asalariados y empresarios.
Si el Estado no toma conciencia de la necesidad imperiosa de colaborar en la financiación del FRL, los mejores propósitos del ministro quedarán en eso.
En el panorama actual, las cifras indican que para octubre (fecha en que se reactivaría la Junae según el ministro) se podrían dictar cursos para un total de 400 aspirantes, cuando el total de personas inscriptas para recibir capacitación laboral supera los nueve mil.
Ante esta realidad, todo anuncio de reactivación será visto con lógico escepticismo.
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