El color de las papeletas o el país del vesre

Somos un país con algunas contradicciones evidentes. Y algunas de ellas son motivo de legítimo y humorístico orgullo. Tenemos un arroyo seco, un cerro chato, los presos los tenemos en Libertad, se puso una casa de comidas al paso en Aquiles Lanza, muy cerca de Broma-tología y, a decir de Juceca, el organismo encargado de controlar la calidad del vino se llama Tomás Berreta. Pero otras contradicciones, lejos de ser motivo de orgullo nos causan vergüenza y nos llevan al descrédito mundial.

Gastaríamos el espacio que no tenemos, si nos pusiéramos a enumerar todas las actitudes tomadas por la mayoría obsecuente de esta desacreditada y anacrónica Corte Electoral. Por eso nos queremos referir sin más, a la (pen)última (?) maniobra, prohijada por una mayoría «cumplidora» al servicio del gobierno, que no es otro el motivo por el cual no se le ha aggiornado, de acuerdo a los últimos resultados electorales, ya casi tan distantes, que hemos aceptado con maldita mansedumbre, esa maldita mansedumbre que parece que nos «distingue» en el mundo, esperar unos meses más….

Hasta que «el nuevo gobierno» ponga las cosas en su sitio en materia de autoridades electorales.

Es cierto que los colores de las papeletas no abarcan todo el arco iris. Porque en materia de colores usables, por motivos de obvia practicidad, no puede salirse del celestito, el rosadito, el amarillito, el verdecito y el blanquito. Y pará de contar.

Y también es cierto que los que te «jedi» de la Corte, no se hubieran animado a poner la papeleta verde para simbolizar la posición del pueblo, que es, en este caso, el SI y la amarilla para representar con el NO la posición de los «vende tutti» del gobierno.

Ante la negativa de los blancos de que se use la papeleta blanca (quizás se hubieran sentido más identificados con la rosada), la alternativa fue clara: las papeletas en carrera fueron la rosada y la celeste.

Y el sentido no común y la objetividad de los «cortesanos» del gobierno fue otra vez admirable. Adjudicar la rosada al SI y la celeste al NO.

Si los colores simbolizaran algo, esto quiere decir que tendrán que votar por la rosada del SI, aquellos que quieren deshacer las entregas del gobierno rosado a la actividad privada.

Y tendrán que optar por la celeste, el color de la patria, aquellos que opten por avalar la entrega del rico patrimonio de los orientales, al vil precio de la neoliberalidad.

O más simple: deberán optar por la rosada, los que están en contra del gobierno rosado; y por la patriótica celeste, los que quieren entregar el país a manos extranjeras.

¡Qué esfuerzo mental deben haber tenido que hacer los lacayos de Lacalle y los esbirros de Batlle para tamaña y genuflexa felonía al sentido común.

Que lo riopá con la tecor del vesre.

Si después de esto te queda alguna duda es porque estás pa´creerle a los pastores de la TV…..

La patraña, una más, no pasará.

El pueblo estará lúcido, por lo menos, a la hora de mirarse el bolsillo vacío y pensar en quiénes tienen la culpa de eso.

Porque esta es una oportunidad inmejorable e imperdible para empezar a echarlos y que no vuelvan más. *

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