La esperanza libertaria de Chávez
Pasada la visita de Chávez al Uruguay y vueltas las aguas políticas internacionales del gobierno nacional a sus cauces naturales, buena cosa es sacar conclusiones de tan importante visita.
En nuestra América, la izquierda en general levanta, y entiendo que razonablemente dada la importancia y dimensión de Brasil supongo, a Lula como la esperanza de un cambio sustantivo nacionalista en lo económico y político del imperio. Y puede ser. No lo discuto. Porque entre otros hechos hay que verlo actuar y resolver en el difícil ámbito que le tocó en suerte y el poco tiempo que en él lleva.
Pero creo que el líder emblemático ya definido e ideológicamente nacionalista enfrentado a EEUU, con soluciones claras, radicales y contundentes, es el llanero venezolano. Me explico: No sólo superó la crisis institucional gravísima como fue el golpe organizado por el imperio, y les ganó, sino que leal y fiel a Simón Bolívar, ofrece alternativas revolucionarias y nacionalistas enfrentadas a los intereses y bloques económicos vernáculos, imperiales e internacionales. Denuncia el cáncer futuro que es el ALCA, armado a gusto, interés y paladar del imperio, creador de desigualdades y explotaciones creadoras de futuras violencias, y propone el ALBA, como organización regional independiente de los «rubios del norte».
Bien pensado y mejor propuesto. Que empieza por suponer la formación de zonas libres de analfabetismo, de desnutrición infantil, de carencia de viviendas decorosas y elementales y combate a la pobreza.
La unión económica, aunque fundamental e indispensable es más lenta, mientras que estas soluciones políticas pueden llegar en la inmediatez. Es una visión bolivariana y artiguista que piensa en la gran Patria Grande continental, que aunque respete las soberanías individuales, junte al mismo tiempo los hermanos de la misma sangre y familia histórica en una gran potencia comercial, política y hasta defensiva militarmente. La OTAS (Organización del Atlántico Sur) puede ser una alternativa a los planes hegmónicos del imperio.
Si éste tiene la OTAN, ¿por qué nosotros no podemos tener la similar para la defensa de nuestra gente? No se le escapa la importancia de un ejército continental de las repúblicas latino indoamericanas, estructurado en forma independiente del yanqui imperial, con el cual podamos dormir tranquilos en el futuro sin influencias de Washington, asegurando la grandeza de nuestra tierra.
Propone además la creación de una petrolera para la indoamérica. Petroamérica o Petrosur, como empresa multiestatal tipo la OPEP, pero de nuestro continente.
Todos los países la integrarían con sus respectivos medios. Los naturales o sea el petróleo propiamente dicho o con sus refinerías caso del Uruguay que carece de «oro negro» pero tiene su Ancap.
Magnífica iniciativa que habría de independizarnos de privatismos capitalistas petroleros vinculados al imperio.
América ha sido durante siglos, primero de los europeos y hoy de los yankis, la gran «estancia» que los alimentó, los mantuvo y los sacó en muy buena medida de apuros económicos a todos los imperios actuales.
Hemos sido sus productores de materias primas vitales y consumidores de todos los productos suntuarios y sobrantes de las distintas potencias que nos han explotado. Desde el oro y la plata con los demás metales que España nos rapiñó y jamás ha devuelto, pasando por el siglo XIX y sus imperios de turno, ingleses y franceses entre otros, que nos imponían la libertad de navegación en ríos internos para colocar sus sedas, telas, perfumes, etc., a cambio de carnes, lanas, cueros, granos y demás producción fundamental para la «vieja y rapiñera» Europa, hasta el advenimiento posterior actual de EEUU que entre otras «menudencias» idénticas a las de los españoles, ingleses, holandeses, portugos, etc., nos obligaban hasta a «comprar» los desechos de guerra. ¿Se acuerdan?
Aquellas fragatas y barquichuelos «agusanados», aviones de descarte usados hasta el hartazgo, los de hélice y primeros a propulsión o poco menos «que a pedal», pagos a precios de oro con el sudor y la producción de nuestra gente, para que «ellos» tuviesen una mejor «vida americana».
Hablando pronto y mal, estamos «podridos» de ser explotados como vulgares «hijos de la pavota». El «cuento» de la democracia y defensa del bien sobre el mal, imponiéndonos gobiernos tiránicos a sangre y fuego, como fueron los de Batista, Trujillo, Uriburo, los Somoza, etc.
Todos los de aquellos tiempos y hasta hoy, que nos presionan y hambrean más sutilmente pero con igual o peor eficacia; ejemplo: el FMI, Banco Mundial, etc., amerita el legítimo cambio en este nuevo amanecer latinoindoamericano que con sano y patriótico empuje continental americanista y antiimperialista, ideológicamente, está liderando el presidente Chávez.
Es una real esperanza libertaria. *
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