¿Qué festejó el Banco Central?

Varios medios de prensa, divulgaron que el pasado 28 de julio las autoridades del Banco Central del Uruguay festejaron el feriado bancario del año anterior y homenajearon a un grupo de funcionarios «por haber trabajado más allá de sus obligaciones». Del evento se dijo que participaron unas 80 personas, incluyendo algunos dirigentes sindicales.

Hace ya muchos años era tradicional que los trabajadores buscaran una excusa para reunirse y pasar un día de confraternidad, con un almuerzo o una cena de por medio, buscando darle un espacio de solaz a la cotidianidad del trabajo. Esas cosas hoy casi se han terminado. El trabajador, el obrero, vive abrumado por los problemas de todo orden que lejos de solucionarse, se multiplican.

Pero lejos de enardecernos porque todavía un grupo de uruguayos se pueden sentar juntos a una larga mesa a cenar, queremos referirnos a las razones que pueden haber originado este festejo del Banco Central.

El feriado bancario fue la consecuencia de una tragedia económico financiera del país, cuyos costos sociales se cuantificarán dentro de quién sabe cuántos años. Esa tragedia, como todos lo sabemos, tuvo su origen en la fuga de 2.375 millones de dólares en poco más de seis meses y esa actitud en la que compartieron la responsabilidad el Presidente de la República, el ministro de Economía y el Directorio del Central, hizo muy felices a tres o cuatro familias de delincuentes de guante blanco e infelices a tres millones de uruguayos. ¿Qué festejó el Directorio del Banco Central? ¿que ningún responsable fue preso todavía?

La información alude a que los funcionarios, «trabajaron más allá de sus obligaciones». Sería bueno saber qué hicieron fuera de sus obligaciones y dónde están marcados los límites de las mismas. Porque al país nada de esto le salió gratis. ¿Y los que no cumplieron siquiera con sus obligaciones, dónde están? Por algunas cosas pasó lo que pasó. A todo esto debemos preguntarnos dónde están los límites de las obligaciones de una enfermera de Salud Pública, de un médico, de un bombero. ¿Festejaron la desaparición del folio 41 o los retiros a tiempo de los infidentes que se corrieron la bola dentro del partido que gobierna?

En cuanto a los dirigentes gremiales, me cuesta creer que a alguno se le ocurra alternar en esta clase de jaujas, cuando muchos uruguayos tienen aún una serie de dudas sobre el papel que jugó AEBU en todo este proceso tan oscuro. Prefiero inclinarme a creer que AEBU es una cosa muy distinta a los directorios del Banco Central, a los ministros de Economía y al Presidente de la República. Su trayectoria gremial lo avala. Sería muy triste ser parte de un festejo en el cual no se recuerdan las consecuencias: hambre, endeudamientos, suicidios, quiebras, emigración y hasta hoy, impunidad por haber desangrado al Uruguay en grado sumo, como la historia nunca lo había contado.

Nuestro Uruguay, el real, el que no festeja, está pagando con muchísimo sufrimiento la connivencia de varios políticos indeseables con banqueros hipócritas, con los que cambian figuritas.

Que para el próximo festejo, los muchachos fiesteros se acuerden de los 250.000 trabajadores que no trabajan, de los otros 300.000 que trabajan y son explotados por 2.000 pesos por mes y de los 423.762 jubilados y pensionistas del Banco de Previsión Social, que ganando menos de 3.000 pesos por mes pagaron las copas del 28 de julio en el Banco Central. *

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