Kirchner en la mira de la derecha

Que Chávez sea blanco de las más furibundas críticas lanzadas desde los medios que responden al establishment no es ninguna novedad. Con motivo de la reciente visita del presidente venezolano a Montevideo, el gobierno se las ingenió para manifestar, mediante el desdén o el ninguneo, su solidaridad con los enemigos del mandatario. Pero la prensa burguesa local pudo explayarse a sus anchas en denuestos y agravios varios, apelando a una retahíla estereotipada contra el mestizo y sin escatimar epítetos que aparecen ya sobados por el uso, como cantos rodados conceptuales: golpista, populista, irresponsable y autoritario, son algunos de los adjetivos más frecuentes en el discurso reaccionario antichavista.

Pero, aparentemente, a Chávez le ha surgido un competidor de fuste que comienza a disputarle el lugar de privilegio en cuanto a receptor de las andanadas conservadoras. Un vecino más próximo está concitando odios parecidos en la clase dominante uruguaya: Néstor Kirchner es ahora el blanco preferido de los ataques implacables y virulentos de los medios conservadores.

En una nota editorial de El Observador del jueves 21 puede leerse: «Kirchner, que desde que asumió hace tres meses empezó a mostrar la hilacha como intransigente y vengativo con quienes osen discrepar con sus decisiones, descabezó a la plana mayor de la Secretaría de Turismo. La razón de la razzia contra este bastión político de Scioli fue que el vicepresidente censuró públicamente la anulación de dos leyes de amnistía y respaldó el aumento de tarifas de servicios públicos por razones de orden fiscal, contrariando en ambos casos los úcases presidenciales. Kirchner, por un lado confirma la tendencia autoritaria que exhibe desde que asumió; y por otro, sigue abriendo flancos para que alguien lo llame finalmente a rendir cuentas.»

Como se advierte, la derecha no perdona. No perdona que un presidente de quien se esperaba docilidad y sumisión al sistema muestre una inesperada firmeza para con los terroristas de Estado y una no menos sorprendente independencia y vocación nacionalista en su relación con los grandes centros de poder mundial.

Pero considerando que tal vez una nota dedicada a denostar a Kirchner no sería suficiente, el matutino insiste con un editorial central en su edición del sábado 23. Generosamente, distribuye calificativos a diestra y siniestra. La decisión de anular las leyes de impunidad es tildada de «cruzada de apariencia vengativa más que justiciera», de acuerdo con el editorialista, quien se apresura a recordar que Kirchner proviene «del ala izquierda de la juventud peronista donde se originaron los Montoneros».

Pero hay también razones de índole económica que ameritan la severa censura de los fieles discípulos del neoliberalismo. La postura de firmeza en las negociaciones con el FMI es vista como «ataques arrogantes de Kirchner y su jefe de gabinete Alberto Fernández al organismo multilateral, creando incertidumbre sobre si Argentina volverá a honrar sus compromisos». Según el matutino, su gestión se caracteriza por una «dispersión voluntarista» y refleja un «inflexible personalismo cercano al autoritarismo».

Es que Kirchner ha tenido la osadía de meterse nada menos que con pilares intocables del establishment: la derecha golpista y el sistema financiero internacional. Casi nada. *

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