Políticos y técnicos

«Se abre otro tiempo en el Uruguay. Desde el Ministerio de Economía se abre otro tiempo. Es un tiempo de consolidar las soluciones encaminadas, es un tiempo de cumplir con las obligaciones fiscales, es un tiempo de reconocer que todavía quedan cosas a nivel legislativo que hay que llevar adelante. No es más un tiempo político. Es un tiempo estrictamente técnico».

La trascripción que antecede, constituye el centro de las razones invocadas por el Presidente de la República para explicar el recambio Achugarry-Alfie. Desde ese momento se ha escrito y dicho mucho respecto de sí ellas son las únicas y si son las verdaderas. Yo me limitaré únicamente a la parte que me tomé la libertad de transcribir en negrita.

Si gobernar es «mandar con autoridad o regir una cosa; guiar y dirigir; sustentar o alimentar; componer, arreglar,» según el diccionario, debemos coincidir en que todas esas cosas tan complejas, que hacen a la relación entre las personas y grupos de personas deben quedar en manos de aquellos individuos que practican alguna «doctrina, arte u opinión referente al gobierno de los estados», en lugar de pretender que ellas las desarrollen los que «poseen conocimientos especiales de una ciencia o arte.» Más, todavía. Es imprescindible que los políticos   a la hora de tomar las decisiones que atañen a la colectividad  tengan en cuenta los asesoramientos de los técnicos, cada uno en su especialidad, para valorar las fortalezas y debilidades que aconsejan una resolución u otra.

Dicho de otra manera: si el político actúa por olfato, exclusivamente, es muy probable que meta la pata. Y lo mismo ocurrirá si un técnico toma una resolución política atendiendo a las leyes propias de aquello en que es especialista, ignorando las necesidades, angustias y deseos de los gobernados. Pero cualquiera sea la resolución que se adopte y cualquiera sea la guía elegida por el gobernante, la resolución es siempre política. No existen soluciones técnicas para los problemas políticos.

Lo que termino de escribir es materia conocida para cualquiera que haya dejado el andador en materia de acción política. No debo pensar entonces, que nuestro Presidente   experimentado político   lo ignore. La explicación, pues, hay que buscarla por otro lado.

De acuerdo con los antecedentes que se registran en nuestra historia más o menos reciente, cada vez que se apela a los tecnicismos, se trata, en realidad, de aplicar políticas presuntamente guiadas por complejas fórmulas ininteligibles para el común de la gente y que no tienen en cuenta para nada a los individuos o grupos, especialmente aquellos que están lejanos –medido en términos de acceso al número de teléfono directo– de los que deciden.

Ahora bien: si usted pide una explicación para la carestía, la falta de trabajo y todas las etcéteras, le contestarán que están empeñados en propiciar un diálogo de franca distensión, que les permita hallar un marco previo, que garantice unas premisas mínimas, que faciliten crear los resortes que impulsen un punto de partida sólido y capaz, donde establecer las bases que contribuyan a poner lo cimientos donde edificar un hermoso futuro de amor y paz. (Como en la vieja canción de Serrat ¿recuerda?) Pero, mientras tanto, hay que aguantarse.

Y si usted, junto a muchos más exigen, los técnicos recurren a la represión y devalúan la democracia.

Como puede ver, no considero nada positivo el cambio realizado por el señor Presidente. *

Publicá tu comentario

Compartí tu opinión con toda la comunidad

chat_bubble
Si no puedes comentar, envianos un mensaje