No problem, Alf

El Partido Colorado es coherente. Desde la dictadura constitucional de Pacheco Areco, pasando por la transición hacia la dictadura cívico-militar con Bordaberry, siempre aplicó el viejo concepto de que el fin justifica los medios. Hoy lo vuelve a practicar: el fin justifica cambiar intempestivamente al ministro de Economía.

La otra máxima que manejan los colorados como los dioses (con minúscula), es cambiar todo para que nada cambie. Veamos si no es esto lo que sucede con el cambio de timón en Economía. Cambia el discurso, cambia el ministro de Economía, el personaje puede mostrarnos los dientes estilo drácula o exhibir una sonrisa tipo «Mona Lisa», pero algo no cambia.

En un oscuro escritorio, imperceptible para las grandes mayorías, pero implacable, el director de la Oficina de Planeamiento y Presupuesto, contador Ariel Davrieux, se mantiene al firme. Cambia todo para que nada cambie.

En esencia, lo que no cambia es quién gana y quiénes pierden con las políticas económicas aplicadas.

Desde la dictadura a la fecha, los trabajadores no tenemos dudas de quiénes son los que perdemos: nosotros.

Es cierto que algo varió entre los ganadores, que son cada vez más extranjeros, aunque no tanto, pues aún un pequeño grupo de uruguayos sigue acumulando y acumulando riquezas, mientras el grueso de la población se pauperiza.

Una vez más, hoy estamos asistiendo a una jugada donde el Partido Colorado antepone sus intereses a los de la nación. Antepone los sectarios intereses partidarios ante el bienestar de las y los uruguayos.

Porque aparece como demasiado evidente que el enroque Alfie-Atchugarry obedece fundamentalmente a poner un técnico que no va a ser candidato a nada en las próximas elecciones, porque él junta votos en otras tierras (ver declaración de la Embajada de los Estados Unidos) y no depende de los electores nacionales. En cambio «el flaco» sí, a ese hay que preservarlo para juntar votos.

¿Y todo para qué?

Para que todo cambie sin que cambie nada.

Para que la banca financiera internacional «se la siga llevando», para que el embajador se siga congratulando, para que una pequeña minoría se siga beneficiando del escaso trabajo de los uruguayos.

Sin embargo, las mayorías cada vez más visualizan el gatopardismo de los partidos tradicionales.

En fin, este cambio de ministro me trajo recuerdos de aquel personaje televisivo llamado Alf. Era un extraterrestre de formas extrañas que caía en un apacible hogar a hacer estragos.

Nuestro ALFie es extraterrestre (no en el sentido planetario, sino que no representa los intereses de nuestra tierra, es hombre del norte), sus formas no son muy extrañas pero le causan problemas a nuestras entrañas (por el hambre que producen), y si no se lo impedimos, seguro que causará estragos en nuestros hogares. Como al otro, a este no lo invitamos, pero se sentó a nuestra mesa.

Si alguien ve un platillo volador en el fondo de su casa, avise, así lo devolvemos rápidamente al norte, adonde pertenece. *

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