La integración física en el Mercosur
A partir del avance de la voluntad integradora de Brasil y Argentina, impulsando el Mercosur en todos los ámbitos, se ha replanteado con fuerza en nuestro país, a través de los medios de comunicación, el tema del puente que uniría ambas orillas del Río de la Plata. Parecería natural que cualquier nexo físico con Argentina tenga que ser impulsado por Uruguay, en la perspectiva de desarrollo que el proceso de integración conlleva, más aun teniendo en cuenta que toda nuestra frontera con Argentina es fluvial, al contrario de lo que sucede con Brasil. Solamente por ello siempre deben ser bienvenidos los nuevos nexos físicos con Argentina, que puedan agregarse a los existentes, como ha sucedido en los últimos cincuenta años.
Más allá de los aspectos polémicos que rodean a ese gran proyecto, puesto en marcha hace ya muchos años, y cuya realización encierra todavía importantes interrogantes –desde varios puntos de vista–, parecería que se torna necesario aportar, por parte de la Comisión Binacional del puente o por quien correspondiere, datos relevantes para el conocimiento de la opinión pública de ambos países en principio involucrados. Todo lo que ha trascendido, hasta el momento, son datos fragmentarios, publicitados por quienes están comprometidos de alguna manera con la obra y/o a favor de su realización, contradichos por quienes no ven con simpatía la misma. Se corre el riesgo –por falta de información– de que sea exaltada, demonizada, o aceptada resignadamente por la ciudadanía, sin saber a ciencia cierta sus beneficios para el futuro de nuestros países y de la región. Y se trata de un tema trascendente, que pasó por nuestro Parlamento sin pena ni gloria, no obstante lo cual, la dilación en abordarlo, por parte del Parlamento argentino, abriría una instancia necesaria de discusión pública, al menos en aquel país, donde el tratado otorgado y firmado con el nuestro no fue todavía ratificado.
Mucho más que un puente
Es lo que estamos proponiendo un conjunto de ciudadanos de la región litoral suroeste uruguayo, agrupados en una asociación civil con personería jurídica, sin fines de lucro, impulsando la realización del enlace vial Nueva Palmira-Zárate Brazo Largo, el cual constaría de un puente tendido sobre el río Uruguay, a la altura de la playa de la Agraciada, del lado uruguayo, hacia la denominada Punta Carbón, del lado argentino, continuando luego una carretera de 40 km, sobre terraplén refulado, que llegaría hasta la cabecera norte del complejo Zárate Brazo Largo. Esta sería sintéticamente la descripción de la estructura del nexo físico, para cuya construcción, planteada por el sistema de concesión de obra pública por iniciativa privada, sin aportes ni garantías estatales, existen ya dos anteproyectos, ambos de ingenieros argentinos. El último, de un catedrático y un grupo de ingenieros de la Facultad de Ciencias Exactas, Ingeniería y Agrimensura de la Universidad Nacional de Rosario, Argentina. El primero fue presentado hace tiempo ante el Ministerio de Transporte y Obras Públicas de nuestro país y ante la Secretaría de Obras Públicas de Argentina. El costo del primero es de 100 millones de dólares, el avalado por la Facultad de Ingeniería de Rosario es de 300 millones de dólares. En ambos se reduce la distancia entre Montevideo y Buenos Aires a 400 kilómetros. Ni el gobierno uruguayo ni el gobierno argentino se han interesado hasta el momento oficialmente por el tema, no obstante lo cual hemos dialogado y lo seguiremos haciendo con ministros, legisladores, embajadores y otros altos funcionarios de ambos países.
Pensamos que nuestra propuesta encierra un gran potencial estratégico para el desarrollo de la región litoral sudoeste uruguayo, sur entrerriano y norte bonaerense, poniendo límites a la macrocefalia de las capitales y concentración en las áreas metropolitanas. Promovería la descentralización y regionalización, condiciones indispensables para el desarrollo de los pueblos, fomentando la producción, comercio, turismo, inversiones y acceso a nuevos mercados.
Específicamente, para el puerto de Nueva Palmira se multiplicarían las oportunidades de captar operaciones de tránsito a Argentina, Paraguay, Bolivia, Brasil y Chile; aumentaría su operativa como importante terminal granelera; le posibilitaría afirmarse como base de operaciones para depósito, reempaque, procesos de armado o ensamble y logística, con destino al mercado de Buenos Aires; todo lo anterior contribuiría a crear condiciones para emprendimientos de carácter industrial y/o agroindustrial en el suroeste uruguayo. Sería además funcional al corredor bioceánico y al eje vial Mercosur, definido oficialmente para unir San Pablo con Buenos Aires y Valparaíso. Es de hacer notar que el enlace vial, del lado argentino, comenzaría en el km 115 del centro de Buenos Aires, sobre la Ruta 12, apenas pasada la cabecera norte del complejo Zárate Brazo Largo, obra que es aprovechada por este proyecto.
Es imposible resumir las oportunidades que se generarían para el litoral suroeste uruguayo. Desde las agroindustriales, molinos, lácteos, vitivinícolas, frutihortícolas, hasta las turísticas, con la cadena de playas de Colonia y Soriano, hotelería y servicios, pasando por las necesarias inversiones en infraestructura portuaria y vial, el nexo físico que impulsamos representa, por todo ello y muchas otras razones, un verdadero proyecto de desarrollo regional, con influencia en lo nacional, que es mucho más que un puente. *
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