El sistema bancario
En el año 2002, así como gran parte del 2003, un tema de preocupación constante ha sido el bancario. Desde la fusión de los bancos Comercial, Montevideo y Caja Obrera en el Nuevo Banco Comercial, hasta el largo y angustioso proceso de cierre del banco de Crédito, seguido por la permanente interrogante de liquidez bancaria, ha llevado a que los uruguayos nos convirtiéramos en expertos bancarios.
Como sucede en todos los órdenes de la vida, quien marca la dirección de un determinado proceso es quien manda. Dicho en términos empresariales: quien tiene la mayoría del mercado manda. En esto, el Banco República siempre ha sido el referente bancario de Uruguay, marcando el rumbo del resto del sistema.
Días atrás el presidente del Banco República afirmó que el 50% de la cartera es incobrable, buscando alcanzar como objeto llegar al 40% de la incobrabilidad. Siempre es bueno preguntarse el porqué de las cosas, y el motivo que ha llevado a esta situación. No hace falta ser muy inteligente para responder esta interrogante, y considero que todos los uruguayos sabemos el porqué: el Banco República en muchas ocasiones no se ha manejado con criterio bancario, haciendo imperar el criterio político. Y en esto no se le puede echar la culpa a la crisis, ni al TCB, ni al ex Banco Comercial.
Cada rubro de negocios tiene sus riesgos. No es lo mismo analizar el sistema mutual, que el de seguros. Uno hace hincapié en un elemento y otros en otro. Lo que sí es claro, para el sistema bancario, es que el análisis de viabilidad de pago de un préstamo es clave. Cuando se otorgan préstamos en los que la posibilidad de cobro no está bien analizada, después no vale quejarse si el cliente no paga.
Cuando de un lado no da, hay que escarbar de otro para cubrir la diferencia. En el caso del Banco República, la pérdida generada por activos incobrables ha llevado a tener unas tasas de interés exageradamente altas. Esto ha llevado a convertirse en socio de sus clientes. Un socio nada agradable por cierto.
Con estos presupuestos, el resto de la banca lo único que ha tenido que hacer es seleccionar los mejores clientes, ya que la tasa se la daba regalada el Banco República. A dicho regalo hay que agregarle los clientes que se pasaron a la banca internacional, buscando una seguridad para sus alicaídos ahorros. Y lo peor de todo, es que la banca nacional no tiene fuerza física ni moral para impedirlo.
Hace unas semanas todos nos sorprendíamos de los honorarios de los directores del Nuevo Banco Comercial. Señores, no nos sorprendamos tanto. Esto siempre fue así en el sistema bancario uruguayo. Basta mirar los incentivos de retiro de los funcionarios bancarios; en casi todos los casos convenía irse.
El problema es que las empresas uruguayas ya no pueden seguir sosteniendo un sistema que las agobia. Como siempre pasa, los momentos de crisis sirven para replantear situaciones, buscando que las fichas se reacomoden en el tablero.
Ojalá que esta situación lleve a que los uruguayos nos demos cuenta de que la dirección de las empresas públicas es algo serio, y no se puede gerenciar con el amigo del amigo. Para dirigir un partido de fútbol se necesita un juez. Además de ser justo, y no dejarse amedrentar por los gritos de la hinchada, lo primero que se les exige es que sepa. Y para saber, hay que hacer el curso técnico. La realidad muestra que son muy pocos los que saben tocar de oído. *
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