Brasil: un país conmovido y complicado
No será la última nota sobre Brasil, decíamos una semana atrás. Es que lo que pasa en el país norteño nos incumbe directamente.
Pues bien, aquí estamos, tratando de seguir aclarando entuertos, que los hay y muchos, sobre la reforma previsional del país norteño.
El primero de ellos es plantear el asunto como una privatización. No está en juego el pasaje de la «previdencia» a manos privadas, como sucedió con nuestras AFAP, por ejemplo. Tampoco lo estuvo en las modificaciones introducidas por el gobierno de Fernando Henrique.
Se trata de suplementar el sistema público, que regiría hasta un techo de 20 Salarios Mínimos Nacionales, con un sistema complementario encima de dicho límite. Un dato interesante: se habla de topes de 839 dólares para las jubilaciones públicas. Comparen los lectores.
Felizmente, al menos por ahora, los brasileños no tendrán que bancar el indignante espectáculo, como sí lo tenemos que soportar los uruguayos, de presenciar, en un país prácticamente quebrado en el año 2002, que las AFAP hayan ganado el ¡92% sobre sus ingresos o sobre su patrimonio! Durante el mismo período, Uruguay vivió la peor crisis de su historia moderna, con la tercera parte de su población viviendo en la pobreza, con cifras cercanas al 20% de desempleo.
Decíamos en la nota anterior que Brasil era un país conmovido por el proceso de reforma. Deberíamos haber expresado conmovido y complicado. Uno de los objetivos que se ha propuesto el gobierno de Lula es promover el consumo de la totalidad de los 170 millones de brasileños, proyecto del cual forma parte el Plan Hambre Cero, que allí anda con algunas dificultades de implementación.
La propia OIT en 2003 reconoció el hecho de que la anterior reforma previsional había permitido sacar a 14.000.000 de personas de la pobreza. Días atrás, en respuesta a la jornada realizada en el Auditorio Petronio Portela del Senado Federal en Brasilia, en la cual tuvimos el honor de exponer la realidad social uruguaya, el ministro del ramo dijo que si bien había satisfacción por ese logro, bueno era recordar que todavía quedaban unos 47 millones de brasileños excluidos. Conmovido y complicado, ¿no?
El gobierno del ex obrero metalúrgico, ha mostrado indudablemente aspectos negativos en este primer semestre, «atrapado por los intereses financieros», al decir de Theotónio Dos Santos. No obstante, fundamentalmente en lo que tiene que ver con la política exterior, desarrollo agrario, minas y energía, exhibe aspectos positivos. Y ello basta para que la cavernaria derecha política y social, que cuando las papas queman actúan de igual forma en el país norteño, en Argentina, Uruguay o en la Cochinchina, se preocupe.
De lo cual es muestra lo que presencié en el congreso de Brasilia una semana atrás, cuando un incendiario discurso de un diputado opositor al actual gobierno, incitaba a la ocupación de la cámara de diputados, lo cual se concretó de inmediato.
Mientras tanto, la poderosa central de trabajadores CUT, de la cual fue fundador Lula, ha presentado varias propuestas alternativas, lo cual nos envía a nosotros los uruguayos un claro mensaje a tener en cuenta, fundamentalmente cuando se trata de eliminar estas perversas AFAP que nos están esquilmando. Y propuestas existen. Pero eso es harina de otro costal. Quedará para otra oportunidad. *
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