Argentina: expectativas razonables

Se dice «escoba nueva barre bien», como reza el viejo refrán: Kirchner a quien sólo conocíamos por vagas referencias periodísticas obvias, nos crea por lo declarado, importantes expectativas. Figura nueva en el escenario internacional y americano comienza esta contienda con auspiciosos encaramientos y enfoques.

En lo interno no sólo con la moralización política notoria, sino con un criterio distinto en cuanto a un capitalismo a crearse en la Argentina más humano (dentro de lo que el capitalismo puede ser) en la protección de sus industrias productores y trabajadores. Poniendo en definitiva freno al entreguismo de las privatizaciones y producciones, las multinacionales imperiales que se «tragaron» la patria hermana, Menem mediante.

O sea, protegiendo los recursos naturales, que en la Argentina son muchos por cierto, y que en su crecimiento productivo basa el pago de la deuda externa, sin recurrir a cargas impositivas que en definitiva es pagar con el hambre, la miseria, el techo y el sufrimiento de la población más necesitada que es lo que «mandata» el FMI y han seguido los gobiernos batllistas como buenos cipayos.

Pero también es importante el enfoque internacional. Allí se compromete a la unidad latino indo americana reforzando el alicaído Mercosur como elemento económico y habilitante, al ingreso de otras patrias hermanas creando en el futuro, se presume entre líneas, un block comercial integrado que nos defienda de la voracidad imperial, «tapujeada» en el ALCA gringa o de la competencia desigual de los mercados ya sean yankis o europeos que nos han explotado y explotan a su gusto y paladar.

Hasta acá, macanudo. Pero hay otro aspecto a tenerse en cuenta en este enfoque continental y es el aparente acercamiento a líneas nacionalistas. Política ideológica en su caso heredada del origen peronista. No olvidar el eslogan del viejo líder: ¡Braden o Perón!, contra el imperio representado por el embajador yanki de la época que hoy parece acercarlo a un Chávez, a Lula, a un Lucio Gutiérrez, a un Lagos, incluso con las diferencias que se puedan tener con el propio Castro y movimientos nacionalistas como el de Marcos y sus indios zapatistas, Ivo Morales, etc. La cosa empieza a tomar color siempre y cuando el hermano «malvidense» no desvirtúe y traicione como hizo Menem a principios fundamentales americanistas y de la mejor tradición argentina heredada de San Martín y de Juan Manuel de Rosas en sus orígenes ancestrales patrios.

Si esto se concreta, fuera de ese block antiimperial, quedaríamos como «alcachuetes» del imperio, el Uruguay de don Jorge, la Colombia del vasco Uribe (como se ve, no todos los vascos somos «buenos y rescatables») y el peruano Toledo. Toda una representación «dignificante» de tres países que sólo apuestan a la «misericordia» imperial. No quiero pecar de «agorero», pero este frente continental es la única salida ante el peligro incluso de futuras y hasta cercanas intervenciones en Colombia y hasta en la misma Cuba que el sheriff Bush viene anunciando. Es obvio que terminado Kosovo, Afganistán e Irak, lo más inerme y facilongo que tiene a mayo el yanki para seguir «desarrollando» su industria armamentista y de paso «quedarse» con el petróleo de nuestro continente, es la invasión a Colombia, vecina de Venezuela, cuarto productor de oro negro, con la gastada excusa del «terrorismo». No es necesario ser un «zaorí» para prever el fin de esta historia anunciada. Si no queremos otro baño de sangre como el de Irak, pero esta vez en una patria hermana que por añadidura nos «pegan» al lado, con toda las consecuencias que esto trae aparejados, pongamos nuestro calor y aporte por chico que pueda ser, en la concreción de esta mancomunidad latinoindoamericana haciendo votos para que Kirchner no defraude. ¡Viva la América libre! *

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