¿Por qué tantos pobres?
Recientemente fue publicada la información de la «Encuesta de Hogares», que realiza el Instituto Nacional de Estadística (INE), con datos sobre la pobreza en nuestro país durante el año 2002. Lejos de realizar un análisis cuadro por cuadro, año por año de la situación, analizaremos los grandes números de dicha encuesta.
Una de las primeras conclusiones que surgen es que en los últimos cuatro años la pobreza aumentó un 45% (en el último año aumentó 30 %). Estos números «fríos» se deben llevar a personas, y nos da –según la fuente OFICIAL citada– que en el país, en el año 1998, había 532.000 pobres y cerramos el año 2002 con 800.000 pobres. (el valor estimado de la línea de pobreza para el año 2000, fue de 2.245 pesos per cápita en el hogar.). Pero el desastre se profundiza –más aun– si dentro de esta población pobre discriminamos por franjas de edades. Vemos con dolor que el 46% de los menores de 6 años son pobres; que los niños entre 6 a 12 el 42% son pobres y que entre 13 a 17 años el porcentaje de pobres es del 35%. Esto nos demuestra que uno de cada dos niños menores de seis años es pobre e igual situación se plantea entre la franja de seis y doce años. Para el caso de los adolescentes uno de cada tres es pobre.
Debemos tomar en cuenta que los hogares pobres son además donde se concentra la mayor tasa de desempleo, las mayores tasas de precariedad laboral y el menor índice de instrucción. El documento oficial estudiado expresa –además– que en los hogares pobres hay un ingreso de un 30% menos de lo imprescindible para cubrir sus necesidades básicas. Otros datos que surgen de la encuesta están referidos al nivel de desempleo que existe en los diferentes estamentos estudiados y surge claramente que en los hogares no pobres, la tasa de desempleo es de un 16% y en los hogares pobres es de un 30%.
Corresponde ahora proceder a algunas reflexiones frente a las alarmantes cifras expresadas anteriormente.
La situación de crisis a la que nos han llevado los gobiernos del Partido Colorado y Nacional ha afectado con tanta dureza a los sectores más desprotegidos, que se convirtieron en «fábrica de pobres». Dichas políticas tienen como consecuencias que en el país haya más de 800.000 pobres, y que además uno de cada dos niños sea pobre.
El aumento de la pobreza y el aumento de los niños pobres significa comprometer cualquier tipo de estrategia de desarrollo en el mediano plazo. Lamentablemente tenemos la convicción de que los índices mencionados anteriormente deben ser aun más catastróficos que los del año 2002 y para analizarlos esperaremos las cifras oficiales.
Frente a esta crisis estructural, el Partido Colorado y el Partido Nacional sólo han tenido como única idea la de instrumentar exclusivamente políticas asistencialistas, subestimando el tema y no estudiando políticas de cambios estructurales. Es bueno que existan comedores y merenderos; es bueno (o poco malo) que se creen trabajos zafrales para dar algunos ingresos a los sectores marginados, pero obviamente no es suficiente, porque en el mejor de los casos lo que se puede lograr es que los pobres sigan siendo pobres.
La sociedad uruguaya tiene una serie de importantes desafíos emergentes de los errores y horrores de los últimos 25 años de gobiernos de los partidos Colorado y Nacional. Para nosotros los progresistas, el primer problema que debe asumir la sociedad uruguaya y en particular el Partido Colorado como partido de gobierno, es buscar disminuir la cantidad de personas pobres apuntando directamente a las causas que generan dicha pobreza. El Encuentro Progresista-Frente Amplio desde su campaña política en 1999 presentó un plan de emergencia social y luego en esta legislatura ha presentado diferentes propuestas, para disminuir la gravedad de la presente situación, las cuales no fueron ni estudiadas ni respondidas por el gobierno.
La única forma en que se puede atacar y disminuir las causas que generan la alarmante situación de pobreza en que viven más de 800.000 compatriotas, es creando las condiciones para que podamos ser un país productivo en todos sus planos. Las políticas «neoliberales» que beneficiaron a la banca extranjera y a los grandes capitalistas extranjeros y nacionales, han dejado estos daños y no debemos continuar por este camino.
Es ahora el momento de la gente, es ahora el momento de aplicar los esfuerzos, para que se desarrollen las cadenas productivas primarias, las pequeñas y medianas empresas que comenzarán lentamente a tomar trabajadores, que con su esfuerzo podrán revertir su situación de pobreza. El cambio de política económica es impostergable porque los uruguayos no soportamos más ver cómo nuestros conciudadanos viven y sufren en la pobreza. No queda lugar para la «demagogia» y para el «clientelismo», es el momento de involucrar a la sociedad toda en un proyecto de desarrollo económico nacional, que nos permita tener una sociedad con un grado de armonía imprescindible, que ofrezca a sus niños pobres y no pobres las mismas posibilidades de crecimiento y desarrollo.
Debemos crear un país más justo, donde los pobres sean la excepción y no la regla. *
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