Oscura perspectiva de la Rendición de Cuentas
Los anuncios realizados por el vicepresidente de la República, profesor Luis Hierro López, no son un buen anticipo acerca de los propósitos del gobierno en materia de gasto público y particularmente en lo referido a los salarios. La Rendición de Cuentas será con «gasto cero».
El dirigente del Foro Batllista y presidente de la Asamblea General Legislativa formuló una serie de apreciaciones sobre la realidad actual y futura de la economía del país. De paso reiteró los ataques conocidos a la izquierda, a los funcionarios públicos, y aseguró la «novedad» que «hay que seguir pensando en términos de ajuste».
Luis Hierro espera que esta orientación de congelamiento del gasto público se aplique este año y el próximo.
Reconoce que el gobierno no ha fracasado en lo atinente a combatir la evasión y el contrabando para lo cual, sostuvo, «es necesario un Estado fuerte y muy activo».
¿Por qué no han logrado el objetivo de construir ese Estado después de tantos años de gobierno de parte de los partidos del sistema?
Cualquiera que conozca el pensamiento de las derechas sabe perfectamente la respuesta: «referéndum va, referéndum viene, seguimos con las dificultades de la transformación del Estado».
La posición de Hierro López reitera algunos de los tópicos más negativos del pensamiento oficial en materia de economía, gasto público, inversión y salarios.
Incluso de sus declaraciones al semanario Búsqueda se deduce que el vicepresidente desaprueba la conducta de algunos legisladores del Foro Batllista que habrían resultado excesivamente sensibles a las presiones de los deudores en dólares y habrían estado impulsando una solución legislativa al respecto.
Esa «debilidad» ante la presión de «las corporaciones» pondría en riesgo todo lo conseguido con las medidas adoptadas en 2002 referidas a las crisis del sistema.
En perfecta concordancia con el pensamiento más conservador y de derecha, una de las ideas clave de todo el enfoque la constituye la reiterada apelación al riesgo de que el país se vea arrastrado a la insolvencia, al default.
Una vez más un integrante del gobierno reitera su absoluta oposición a que se realice inversión pública como uno de los mecanismos de reactivación económica.
Analizado en su conjunto el planteo del gobernante conlleva una posición bastante coherente y muestra hasta qué punto las orientaciones del Foro Batllista son, en lo esencial, coincidentes con la política económica impulsada por Atchugarry y el actual equipo económico del gobierno.
Este punto de vista, que coincide de la «A» a la «Z» con las coordenadas ideológicas del pensamiento único, encuentra sus escollos en su vecindario más próximo, en este caso algunos legisladores del Partido Colorado proclives a la solución legislativa de los problemas de los deudores en dólares.
Por supuesto que ese enfoque está llamado a suscitar la protesta de todos los sectores obreros y empresariales interesados en una política de reactivación de la obra pública y del mercado interno.
En el mismo sentido todo el paquete de la restricción del gasto está elaborado sobre la actitud, casi patológica, de negarse a reconocer que en el caso de los salarios de los funcionarios públicos o de las pasividades no se trata de incrementar el gasto sino de devolver una parte de lo mucho que se ha sustraído del salario o de las prestaciones de la seguridad social.
Este pensamiento y estas orientaciones, fruto de las presiones externas, están de espaldas a la realidad social del país y de los gravísimos problemas que afectan a la población, especialmente a los desocupados. Y a todos los usuarios del sistema público de salud y educación. *
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