Las penurias de la Justicia

La Justicia parece una cenicienta. Cada tanto su carroza se transforma en calabaza porque las campanadas dan las doce de la noche y… se queda sin recursos.

Causa pena, que nuestro Poder Judicial tenga que recurrir a solicitudes extraordinarias de lo que debiera ser normal, para poder cumplir su función de impartir justicia.

Los titulares de la semana pasada llamaron la atención pública:

» Caso ex Banco Comercial : falta de recursos afecta la investigación judicial.»

En un diario oficialista se lee: «En medio del déficit por el que atraviesa el Poder Judicial, sin recursos para elementos básicos como papel o tinta, el costo que implica este tipo de investigación como la necesidad de contratar peritos especializados y traductores resulta imposible de costear.»

» Así lo dijo el juez de la causa (Banco Comercial)» (doctor José Balcaldi) . «Los exhortos no pueden ser enviados en español y se necesitan por lo menos dos traductores y que el P. Judicial no podía hacer frente a los gastos.»

Por supuesto que el presidente de la Suprema Corte de Justicia aseguró que se realizarían todos los esfuerzos necesarios «para que la investigación no se detenga.»

Pero quienes participamos en la anterior Comisión Investigadora de la bancarrota del anterior Banco Comercial en el año 1990: diputados Jorge Machiñena, Alem García, doctor Mallo y otros, sabemos muy bien cómo en dicha oportunidad todos los antecedentes enviados a la Justicia Penal terminaron en un triste archivo, ya que la Justicia no tuvo los recursos, materiales y humanos, para concluir las investigaciones. Lamentable final, cuando en mayo de 1995 la jueza penal archivó sus actuaciones, por lentitud para obtener la información por parte de los Bancos Central y de la República, y de la Corporación para el Desarrollo, amparados en el secreto bancario y al final cuando llegó se vio huérfana de asistencia técnica.

Hoy, poderosos intereses se mueven para que la investigación judicial quede en agua de borrajas.

El Parlamento no puede quedar ausente de esta situación y debe tener un seguimiento estricto, para que el Poder Judicial cuente con los recursos que le permitan cumplir a plenitud sus funciones.

La democracia está afectada cuando un Poder clave vive en la penuria, un edificio imprescindible para agrupar sus servicios no logra culminar su acondicionamiento, y día a día ve dificultadas sus funciones por los retrasos en el pago de los duodécimos presupuestales por parte del Poder Ejecutivo

Cuando sectores oficialistas ponen el grito en el cielo para endurecer las medidas penales y superpoblar las cárceles, no le vemos expresar una sola palabra para evitar que los delincuentes de guante blanco, responsables de estafas por cientos de millones de dólares, sigan prófugos o evadan sus responsabilidades, porque la Justicia uruguaya no puede culminar sus actuaciones por falta de recursos.

Da dolor ver a nuestra Justicia con tantas dificultades.

La democracia es la que sufre. *

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