Docentes: los postergados de siempre
Se cumplió ayer un paro nacional de docentes de Enseñanza Secundaria. La medida dispuesta por el gremio obedece a reclamos de índole salarial y profesional: se exige aumento de sueldos, pago de la cuota mutual y la realización de concursos.
La educación pública exhibe junto a otros sectores eternamente postergados de la administración estatal como la Salud, el Poder Judicial y la Policía un nivel de salarios vergonzoso.
Hubo un tiempo en que los docentes (maestros y profesores) percibían remuneraciones que les permitían mantener un nivel de vida decoroso. Estos funcionarios –al igual que tantos otros asalariados– integraban la vigorosa clase media uruguaya que tenía una considerable participación en el consumo y conformaban un segmento importante del famoso mercado interno.
Hoy en día, profesores y maestros deben sobrevivir con salarios absolutamente insuficientes y se ven obligados al multiempleo para llegar a reunir a fin de mes una suma que les permita satisfacer sus necesidades mínimas.
El multiempleo, que atenta contra la calidad de vida de cualquier ser humano, adquiere en el caso de los educadores características dramáticas por cuanto no sólo se resiente la salud física y mental de los docentes sino que, además, implica una rebaja considerable en la calidad de la enseñanza que reciben los jóvenes. Quien ha elegido como profesión la delicada y sacrificada tarea de formar a las futuras generaciones debe estar en las mejores condiciones físicas y anímicas para enfrentar una clase y para evaluar correctamente y con justicia a los educandos, de lo contrario se está comprometiendo nada menos que la formación de nuestros jóvenes. Y esto es particularmente peligroso en tiempos en que la crisis económica desestructura a la sociedad y coadyuva al descaecimiento de los valores.
Si el gobierno realmente desea apostar a la educación como tan enfáticamente lo ha sostenido debe empezar por rever su posición mezquina a la hora de asignar recursos a la enseñanza pública.
Y debe saber que es preferible tener menos computadoras y pagar mejor a los docentes. *
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