El estalinismo en el FA de Soriano

Viniendo de vieja data el autoritarismo dentro del Frente Amplio de Soriano, se revela ahora en todo su esplendor. A las persecuciones sufridas por el suscrito y otros compañeros –todos más o menos conocidos– por parte de otros, no sólo conocidos sino también con cargos representativos, se agrega ahora un hecho sucedido en una pequeña localidad del departamento. El mismo es revelador del grado de autoritarismo y arbitrariedad internos, agudizados quizás por las buenas perspectivas electorales de la izquierda y el progresismo, lo cual atrae –como la miel a la mosca– toda clase de advenedizos, ambiciosos y/o resentidos, además de ignorantes. Ya han agarrado la onda que alcanza con insertarse en algún aparato, ya sea el central del FA o de alguno de los sectores que lo integran, y desde ahí adentro moverse en dirección a sus propios objetivos, que no son, desde luego, los del EP-FA ni los de las mayorías ciudadanas que puedan eventualmente acompañar con su voto. El asunto pasa por «prenderse», si es posible de alguna figura nacional que opere como locomotora, arrastrando al conjunto. Esto último lo comentaba con el «Pepe» Mujica, con quien me encontré, casualmente, días atrás, en Montevideo. El hecho que anuncié al comienzo confirma mis palabras hacia Mujica, por involucrar –precisamente– a un integrante del MPP, con quien –pienso–, aquel no tiene mentalmente nada que ver y deslindará, ante la barbaridad, responsabilidades.

En efecto, «Centenario» de Cardona, del sábado 17, en página 13, informa sobre lo sucedido en el Comité de Base de la localidad de José Enrique Rodó, donde la tesorera del mismo fue forzada a renunciar, cuestionada por el presidente, en virtud de que «su participación paralela en las Fuerzas Vivas (secretaria) y Comité de Base (tesorera) eran ideológicamente incompatibles». Se refiere a las Fuerzas Vivas de la localidad de José Enrique Rodó, similares a las que existen a lo largo y ancho del país, en apoyo de obras de carácter social y en beneficio de la comunidad. Agrega la información que el presidente del Comité, Fabio Suárez, «manifestó que se haría a un lado si la compañera continuaba en esta organización social, situación que determinó el alejamiento de la militancia ejecutiva de Lambrosquini». La presión implicó pues la renuncia referida. Asimismo, consultado al respecto el presidente de la Mesa Departamental del FA, Oscar Bello, «se negó a brindar una opinión personal al respecto».

Pero lo que es de Ripley son las manifestaciones del presidente del Comité de Base. Como no puedo transcribirlas íntegramente, extraigo las más desatinadas, y peligrosas si fueran expresadas por alguien con mayores responsabilidades. Dijo que para conocer la verdadera función de estas organizaciones «tenemos que retrotraernos a la Italia de Mussolini, ya que las Fuerzas Vivas fueron un invento para corporizar (sic) el Estado, siendo integrada con los principales representantes de ella. En Uruguay llegó de la mano de la dictadura suplantando ámbitos democráticos…», agregando, lo que representa el cangrejo debajo de la piedra, «y en nuestro departamento su utilización viene a raíz de la no integración de las Juntas Locales por parte de Gustavo Lapaz», refiriéndose al intendente de Soriano. O sea, que la cabezota de Suárez ha comenzado a funcionar con la enloquecida dinámica electoralista departamental que la cúpula del FA de Soriano imprime desde Mercedes en torno a una persona, la misma que llevó a tremendos enfrentamientos en las últimas elecciones municipales, y cuyas consecuencias todavía estamos pagando las mentes libertarias, ante el triunfo (interno) de las mentes autoritarias. Y peor aun, aplicando las mismas estrategias y tácticas derrotistas, por personalistas y clientelísticas.

La insólita situación va a contrapelo –además– de las toneladas de papel escrito en el FA sobre la militancia en las organizaciones sociales. Parece increíble tal vaciamiento de los principios y la metodología que guiaron durante toda la vida el accionar de la militancia de izquierda y progresista. Tratar de fascistas a los vecinos del pueblo es, además de un agravio, una locura de ignorantes arribistas enajenados por el poder. Van a tener que remar mucho en Montevideo y Canelones para superar con votos los pelotazos en contra que representan cosas como esta en el Interior. Caso contrario, después, a llorar al cuartito… *

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