¿Políticas de empleo en el Mercosur?
Con diferencias de intensidad, los países del Mercosur están afectados por la más grave y profunda crisis de su historia. No lo dice el autor de esta nota sino los propios gobiernos, a través de memorias referidas a políticas de empleo, que presentaran el día lunes 19 de mayo en la reunión de la Comisión Socio Laboral del Mercosur, realizada en Asunción.
Uruguay nos dice que las tasas de desempleo configuran récord histórico, la más elevada de América.
Argentina expresa que atraviesa la más profunda crisis de su historia.
Paraguay estima el costo total de la crisis en el 10% del PBI.
Brasil, a su estilo, proporciona cifras preocupantes, el punto de vista social.
Surge de los referidos documentos oficiales, que en términos generales, si bien en la década de los 90 creció el PBI, no fue acompañado con incremento del empleo, o no se correspondió cuantitativamente con el crecimiento del producto. Al contrario, se profundizó la desocupación.
Ni hablar cuando el PBI tuvo cifras negativas. Es indesmentible la altísima sensibilidad del mercado laboral frente a la crisis financiera y a las variantes del ciclo económico.
Por otra parte, las cifras destinadas a políticas activas de empleo, no son para echar campanas al vuelo. Argentina nos dice que el monto proyectado para el año 2002, ascendió al 1.5% del PBI del estimado para 2001. Brasil destinó a las Políticas Públicas de Empleo en el año 2000, poco más del 1%, siendo el 0.59% para las políticas activas y el 0.46 para las políticas pasivas.
Paraguay y Uruguay no informan. ¿Existen dudas, al respecto?
¿Qué decir del papel del Estado, actor fundamental cuando de políticas de empleo se trata? No surgen elementos que permitan desmentir que, al menos de manera sistematizada y general, hayan desempeñado papeles relevantes. Todo lo contrario . Sólo menciones parciales. Todo un síntoma. No existen en la región, así estamos, políticas activas de empleo que ocupen el lugar que les corresponde en la política económica general del país.
Al contrario, están relegadas a cumplir el papel de ir recogiendo los escombros que los salvajes neoliberales nos van dejando, salvo excepciones. Abrimos un paréntesis de expectativa muy grande en el caso de Brasil, digámoslo claramente. ¿El resto …?
Ni siquiera los estados cumplen un papel relevante en la intermediación entre oferta y demanda de mano de obra, con la diferencias nacionales que puedan existir, esencialmente en el caso de Brasil a través del Ministerio de Trabajo y Empleo, lo cual no surge en Argentina , Uruguay y Paraguay, donde existen limitados programas sectoriales, cuando los hay.
Los servicios de empleo público brillan por su ausencia.
Ni siquiera se controla debidamente el desempeño de las agencias privadas de mano de obra y empresas suministradoras de mano de obra. Nuestro país es un claro ejemplo. Obligación que surge de la normativa de OIT ratificada por nuestro país, por ejemplo. Es indudable que en el Mercosur, hasta ahora, con los matices expresados en esta nota, puede afirmarse que no existen políticas activas de empleo sistematizadas, generalizadas.
De ahí nuestra afirmación, una vez más: sí al Mercosur, no al modelo. *
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