Otro aniversario del crimen

Los liberales autóctonos se defienden diciendo que la política económica del gobierno de Jorge Batlle no tiene ningún elemento de la doctrina que ellos patrocinan. Desde el punto de vista estrictamente técnico quizás no se equivoquen, pues lo que ha ocurrido en este país desde el gobierno de Jorge Pacheco Areco, pasando por la dictadura, hasta nuestros días, ha sido un cúmulo de acciones destinadas a quebrantar lo nacional en aras de una creciente intervención del capital financiero multinacional.

La implantación de ese modelo determinaba una gigantesca exclusión social y, por lo tanto requería de la aplicación de una estrategia que determinó la caducidad de los derechos constitucionales, con la implementación de gobiernos de facto que en base a la doctrina de la Seguridad Nacional, impusieron en el continente, a sangre y fuego, un esquema nefasto.

Los relatos de todo aquel terrorismo de Estado son espeluznantes, pero mucho más es la índole de la metodología utilizada, cometiéndose la inhumana y cobarde tropelía de tratar de borrar huellas, de evitar a toda costa la identificación de los responsables.

Muchos militares se escudan en que cumplían órdenes. ¿Esa vesanía con los detenidos, ese odio desproporcionado, esa espeluznante metodología artera y destructiva de todos los valores humanos, se puede considerar dentro de los lineamientos de la sumisión al superior? La pregunta correlativa tiene relación, si atendemos ese planteo: ¿quiénes planificaron y ordenaron esa destructiva acción contra la sociedad y los uruguayos?

Los hilos conductores que se conocen llevan directamente a quienes organizaron aquella orgía trágica, a los Bordaberry, a los Blanco, a los Alvarez, etc. También a los comandantes de las Fuerzas Armadas que timonearon esa agresión contra los uruguayos. ¿El Departamento de Estado de EEUU también estaría involucrado? Quizás sí, porque de allí surgieron directivas concretas para que esa represión se convirtiera en la cabeza de playa para la aplicación de su modelo transnacional. Fue, sin duda, uno de los períodos más tétricos de nuestro historia, inolvidable para todos los espíritus sensibles.

Para quienes creemos en un país con vigencia democrática, es difícil entender cómo se pudieron cometer durante más de una década, tales atrocidades que se quisieron justificar en nombre de la Patria. Desapariciones, asesinatos, masificándose la tortura, la arbitrariedad y la tiranía.

Cuando se cumplen 27 años del asesinato de Zelmar Michelini y Héctor Gutiérrez Ruiz, vale la pena que analicemos nuevamente lo ocurrido en aquel período del país. Brutal acción represiva instalada con el único fin de imponer un modelo de país ajeno, obviamente, al interés de los uruguayos. Intereses que estaban bajo los colores de otra bandera.

Lo que es preocupante a esta altura de los acontecimientos es la reiteración de reflejos corporativos, de estilo mafioso, que aparecen un día sí y otro también. Tratan de impedir, por la vía del ocultamiento, que en este país algún día resplandezcan la verdad y la justicia. *

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