Canelones, el diálogo democrático como salida a la crisis

Canelones no es un departamento más; por su cercanía de Montevideo, por poseer una población cercana al medio millón de personas, por su valor económico, por la variedad de su suelo, su variada producción, y sobre todo por el espíritu de trabajo de sus hombres y mujeres. Paradójicamente, existen situaciones de pobreza, desempleo y subempleo, de las que son responsables las políticas económicas llevadas adelante por los gobiernos nacionales, y por el actual Ejecutivo Municipal.

La gestión económica financiera produjo un déficit operativo incalculable, debido a la mala utilización de los recursos. Las obligaciones primarias de la comuna, en algunos casos, se realizan mal y en otros ni se cumplen (recolección de residuos, servicios barométricos o el mantenimiento de la caminería departamental), lo que es reconocido públicamente por los jerarcas municipales.

Los funcionarios municipales viven con incertidumbre el pago de sus sueldos, recibiendo sus haberes en cuotas y con atraso, generando intranquilidad todos los meses sobre la continuidad de su atención médica, en virtud de los atrasos importantes en los pagos de la Intendencia a las cooperativas médicas del departamento. Además, la preocupación permanente de los funcionarios municipales contratados, por la no renovación de contratos anunciada por el señor Intendente, a pesar de que, por otra parte, se producen constantemente ingresos de nuevos funcionarios.

En los últimos días ha salido a la luz pública el Informe del Tribunal de Cuentas de la República referido al sistema de recaudación de la comuna canaria. Este informe demuestra claramente que «existe un apartamiento de los principios y procedimientos de buena administración en lo relativo al manejo de dineros públicos».

Además, agrega que surgen «importantes debilidades de control interno en la comuna que propiciaron la comisión de delitos con el dinero de los contribuyentes». Estos actos delictivos determinaron que la Justicia procesara a altos funcionarios de la Intendencia, quienes estafaron a la población de Canelones en U$S 1:400.000.

A eso hay que sumar el costo del contrato de la consultora CONEX, que trabaja en la corrección de datos, producto del informe del Tribunal de Cuentas, que alcanza una cifra cercana a los U$S 14:000.000.

Queda en claro que el Tribunal de Cuentas, en el ejercicio del año 2000, advirtió a la Intendencia respecto al «exceso de gastos, las debilidades contables y la violación de los topes legales», y a pesar del ingreso de cargos de directores con un alto costo para la comuna, tres años después continúa esta situación de desorden financiero.

La Intendencia de Canelones no instrumentó los adecuados controles en el manejo de los dineros públicos y desconoció las más elementales formas de proteger la recaudación, manteniendo un sistema con enormes debilidades estructurales.

Esta administración, que no destina recursos a los sectores más golpeados por la crisis, permite, por su ineficacia, que funcionarios de alto rango estafaran las arcas municipales, y además argumente que no tiene fondos para atender sus obligaciones con los habitantes del departamento.

En resumen, hasta el momento el Ejecutivo Municipal no acierta, sus medidas son inconsultas y provoca irritación en la población. Los intentos del partido de gobierno en Canelones asignando hombres para mejorar su desempeño son, en primera instancia, el reconocimiento del fracaso administrativo del Ejecutivo canario; no obstante, ojalá lo logre, porque el departamento y su gente necesitan una mejor gestión, que permita distribuir más equitativamente los recursos del municipio y no se llegue al final del despeñadero, en el cual nadie pueda hacer ya más nada.

Nuestra visión de lo que debe ser la gestión municipal incluye, entre otras cosas, un prolijo cuidado de los recursos del municipio  y en definitiva, del Estado  a fin de no desperdiciar los dineros públicos y destinarlos en forma efectiva, por lo que vemos a esta administración en un sentido diametralmente opuesto.

Ojalá que la sensibilidad política del Dr. Yavarone lo lleve a producir un cambio radical de procedimientos y actitudes. Es necesario llamar a un gran diálogo canario, entre todas las fuerzas políticas del departamento, los actores sociales, empresariales y gremiales, a fin de elaborar en común una estrategia diferente, que traiga alivio a la situación de caos que hoy vive el departamento. *

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