0 en conducta

Al monto en retribuciones personales y gastos varios del servicio exterior.

Cuando el país exhibe una caída estrepitosa del salario real –que significa recesión, menor recaudación y mayor miseria–; cuando vastos sectores de la administración pública perciben sueldos absolutamente insuficientes que los condenan a una sobrevivencia miserable. Cuando se habla de reducir y recortar gastos del Estado y el aumento dispuesto por el Ejecutivo para sus funcionarios ronda un indigno dos por ciento; cuando la salud pública vive una penuria endémica, cuando la enseñanza pública exhibe carencias de todo tipo, cuando los policías deben trabajar dieciséis horas diarias para sobrevivir, cuando el Poder Judicial está en una indigencia indecorosa; cuando se vive una situación tan extrema, el hecho de que algunos uruguayos –concretamente doce embajadores– perciban estipendios por un millón de dólares anuales resulta un despropósito sublevante. Máxime cuando esos diplomáticos no son funcionarios de carrera sino dirigentes políticos a quienes por alguna razón se ha premiado con una embajada. *

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