Reactivación:¿son tan buenas las noticias?
Utilizando conceptos basquebolísticos, el director de la Dirección General Impositiva, Eduardo Zaidensztat, afirmó que se está viviendo el tercer mes de aumento de la recaudación impositiva, por lo que de acuerdo a su opinión el país ha ingresado en una etapa de reactivación.
Por supuesto que es un signo positivo que se verifique una mejoría en ese aspecto, pero lo importante es interpretar la razón de ese fenómeno que, obviamente, no se debe a ninguna acción adoptada por el gobierno en ese sentido.
El incremento de la recaudación tiene relación con el atraso cambiario que sufren Argentina y Brasil y que ha determinado una mejoría en el sector externo, en que nuestro gobierno no tiene nada que ver.
Además ese «rebote», como gustan denominar algunos economistas «a la violeta», es producto de razones exógenas vinculadas a equilibrios no buscados por nuestro país ni pensados por el equipo económico.
Lamentablemente para los intereses de nuestro pueblo esa situación puede ser revertida de un día para otro, como ocurrió en 1998, cuando la bonanza favorable a los precios relativos de Uruguay, se derrumbó de un día para el otro, al decidir Brasil devaluar su moneda. Y ello es así porque la política económica del gobierno tuvo como centro las mismas coordenadas que hoy se repiten, favoreciendo al sector más vulnerable de la economía, que es el exportador.
Hay largos y pormenorizados estudios que indican, algunos recientes y otros que ahondan históricamente sobre distintas crisis, y demuestran lo que es indiscutible.
Los rubros, tanto industriales como de carácter primario, cuya producción es dirigida a la exportación, son los primeros en derrumbarse, ya que son vulnerables ante las contigencias externas, llevando tras sí a quienes los producen (empresarios, trabajadores, etc). No ocurre lo mismo con la producción dirigida al mercado interno, cuya estabilidad es más rígida.
Leemos un trabajo sobre la provincia argentina de Córdoba, donde en el marco de una crisis externa, primero cayeron las grandes fábricas de locomotoras, de aviones, de automóviles, elementos que integraban, en su momento, un asombroso polo de desarrollo. Sin embargo, ante un cambio de las condiciones externas, cuando los insumos importados modificaron al alza sus precios, el «emporio» se vino abajo. Las industrias procesadoras de materias primas, en cambio, especialmente las vinculadas verticalmente con la producción, pese al derrumbe que se verificaba a su alrededor, siguieron adelante.
Por supuesto que estos procesos, que han ocurrido y siguen ocurriendo a lo ancho y largo del continente, no son analizados en las universidades donde estudian quienes luego realizan su tarea profesional cumpliendo las directivas del FMI.
Es evidente que cuando se afirma que el país ha salido de la recesión, y que se ha recomenzado con el crecimiento, hay que tener en cuenta muchos más factores: no sólo una tendencia de tres meses. Porque la persistencia del fenómeno no puede seguir siendo el resultado, impensado, de condiciones fortuitas. *
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