Independencia de clase

Un par de meses atrás, yo he comentado con usted la necesidad de considerar, en detalle y con cuidado, las relaciones entre un gobierno progresista y el movimiento social, en especial el movimiento sindical. («La Unidad como principio»). La crisis, la miseria, el desempleo, los salarios muy bajos, crean dificultades y urgencias, que son canalizadas por el movimiento sindical.

El advenimiento de un gobierno popular puede interpretarse por muchos, como un hecho mágico que obligatoriamente debe corregir todas las desesperanzas juntas, ya. Aunque, si nos detenemos a razonarlo, sabemos que ello es imposible. Algo parecido a lo que ya vivimos en 1985 cuando recuperamos la democracia

Sin embargo, la percepción de las urgencias no será igual  necesariamente  entre quienes reclamen soluciones y los que deban instrumentarlas. Entre medio de ellos estarán los militantes y dirigentes sindicales, que unirán  por abrumadora mayoría  su condición de frenteamplistas, a la de conductor gremial. Del papel que cumplan ellos en la canalización de los reclamos  habilitando al mismo tiempo las bases de sustentación de una salida verdadera a la crisis  radicará en altísima medida, la suerte de esta querida República.

De ahí que yo reflexionara, en la nota citada, en torno a la necesidad de considerar este asunto por anticipado, tomando como base de todo el razonamiento, levantar el concepto de unidad que acuñamos en los sesenta, obteniendo como resultado dos magníficos instrumentos: La Central única de Trabajadores y El Frente Amplio.

¿Por qué la necesidad de analizar todo en clave de unidad? Porque si nos parapetamos, cada colectivo social, en la defensa numantina de nuestras reivindicaciones inmediatas, sin reparar en que ellas se integren a un plan que abarque al conjunto de la sociedad, se corre el peligro de luchas fratricidas que desgastan y no sirven al conjunto, ni a cada uno de los colectivos.

Todo esto viene a cuento porque en el largo mensaje que leyeron dos dirigentes del PIT-CNT en la muy buena concentración del jueves pasado en la avenida Agraciada (o del Libertador, como guste), se abordó este delicado tema. En efecto, se afirma en ella la total independencia del movimiento sindical de todos los partidos políticos sin excepción; para agregar a continuación que, sin embargo, los trabajadores organizados son conscientes de que la izquierda recoge en su programa las grandes consignas defendidas por ellos. En consecuencia, no pueden mantenerse ajenos a la circunstancia muy factible, de la asunción de un gobierno de izquierda a poco menos de dos años vista.

Creo que esa reflexión es un buen anuncio de parte del movimiento sindical. Opino que es necesario recoger el guante, para prever disensos y polémicas, que aunque inevitables, deben ser necesariamente resueltas. *

* Militante del Frente Amplio

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