La mutabilidad del Foro Batllista

Nuestros antepasados constituyentes redactaron la primera Carta Magna en 1930. A partir de ese entonces se realizaron distintas modificaciones en la Constitución de la República. La última fue en 1996, con el propósito electoral y político de imponer el «balotaje». Pero siempre se mantuvo la consagración de los tres Poderes del Estado representativos e independientes: el Poder Ejecutivo; el Poder Legislativo y el Poder Judicial, «ejercido por la Suprema Corte de Justicia y por los Tribunales y Juzgados…».

El doctor Justino Jiménez de Aréchaga ratifica que «la Constitución establece el principio de separación de poderes».

No hay duda entonces que ya sean ciudadanos o partidos políticos y sus sectores, deben respetar y custodiar las disposiciones constitucionales como garantía del Estado de Derecho en el Uruguay.

Sin embargo, la mutabilidad y capacidad de metamorfosis de algunos sectores, como el Foro Batllista, que actúa según su conveniencia partidaria y sus preocupaciones electorales futuras, violenta las disposiciones citadas. La emprende contra el Poder Judicial, atacando e injuriándolo.

Vituperan al Poder Judicial y a sus integrantes, pretendiendo descalificar a quienes cumplen funciones en el mismo. Las declaraciones del diputado Abdala, con referencia a la actuación de funcionarios judiciales, que por creer que la izquierda en las próximas elecciones «pueden ganar entonces están acomodando un poco el cuerpo», son una verdadera afrenta.

Es incomprensible que este sector del Partido Colorado, que tiene en su seno a un ex – Presidente, doctor Julio María Sanguinetti, que durante dos períodos dirigió al país, no respete en su totalidad la Constitución y la separación de Poderes del Estado. Mayor agresión no puede existir de un sector político tradicional.

Rechazo categóricamente esta injerencia del Foro Batllista en un Poder Judicial que ha demostrado su imparcialidad, su independencia, su equidad y su neutralidad en todos los fallos que ha tenido que resolver, sobre todo en los relacionados a los procesos y eventuales juzgamientos de hombres vinculados al sistema político o a cargos de gestión en la Administración Pública. Más allá de que el Foro Batllista, el Partido Colorado e inclusive el Partido Nacional, han sufrido el oprobio y la deshonra de que conspicuos representantes de esas fuerzas políticas hayan sido juzgados y procesados, no es concebible que recurran a insultos, a denostar y a desacreditar al mencionado Poder del Estado y a las personas que lo integran.

Nosotros, como fuerza política o como hombres y mujeres, que nos sentimos ciudadanos comunes, podemos o no compartir algún dictamen de la Justicia, pero nunca vamos a incidir o a presionar, como lo hace dicho sector, para intentar cambiar fallos o pretender que los jueces y/o los Tribunales culminen con determinadas investigaciones, como la relacionada a la actuación del ex   canciller Juan Carlos Blanco. Hemos sido y seremos defensores del contenido de la Constitución de la República, más allá de que hayamos votado o no las reformas en 1996.

Me adelanto a expresar que sí hemos cuestionado, una y mil veces a la justicia militar ejercida durante la dictadura, porque allí se fue parcial y se protegió a los golpistas, a los torturadores y a los asesinos de uruguayos.

Este triste episodio promovido por gente del Foro Batllista, echa por tierra el concepto maniqueo de «caos u orden», que impulsa el ex Presidente, para intentar polarizar la discusión política.

Queda claro quiénes son los que promueven el «caos» al realizar cuestionamientos públicos a un Poder del Estado.

A tanto llega la preocupación de esos dirigentes que se atreven a acusar al Poder Judicial de convivencia con un partido de oposición, ¿no corresponde que realicen una rectificación pública de esa actitud, que atenta contra el propio sistema republicano y democrático, que dicen defender?

Puedo entender, están en su derecho, que promuevan un acuerdo con el herrerismo para trazar una estrategia que permita evitar que el Encuentro Progresista- Frente Amplio acceda al gobierno en el año 2005, pero no es admisible, por el contrario repudiable, que se recurra a cualquier nauseabunda estrategia para lograrlo.

Los métodos en la contienda política deben ser transparentes, pero sobre todo deben tener un insoslayable componente ético, que permita a los ciudadanos confiar en el sistema y no despreciarlo.

Espero una rectificación, recurriendo a la grandeza, porque errores flagrantes en el posicionamiento de ese sector político, como el que analizo en este artículo, son inaceptables. *

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