La política imperial de los halcones

a culminación para ellos exitosa de la campaña contra Irak ha dado un nuevo empuje a los «halcones» que desde las esferas de poder de los Estados Unidos se proponen llevar adelante una nueva vuelta de tuerca, ahora decisiva, a la revolución conservadora.

Como se ha advertido por parte de varios analistas y observadores, la impetuosa iniciativa diplomática y militar de los Estados Unidos está lejos de terminarse con la invasión y ocupación de Irak y si bien el control del petróleo mesopotámico tiene su importancia es cada día más evidente que se trata de una campaña global de ajuste de cuentas por parte del imperio.

Los objetivos inmediatos parecen estar situados en una remodelación del mapa político y militar del Cercano Oriente, en la neutralización de Corea del Norte y de un frenazo a las aspiraciones europeas de sujetar a los Estados Unidos a las reglas de juego acordadas para la resolución legal y pacífica de los conflictos en el seno de las Naciones Unidas.

Sobreponerse a los efectos de la presencia europea en el campo económico y diplomático, ya ha estado insinuado con la habitual «cortesía» del garrote que signa a la actual administración.

Se trata, en realidad, del desarrollo de una línea de acción que tiene sustentos fuertes en el seno del «establishment» norteamericano.

Como ha señalado más de una vez el profesor Guillermo Almería en las páginas de La Jornada de México, esta no debería ser considerada como una guerra de la camarilla de Bush. «La guerra preventiva la sostuvo ya R. Reagan», sostiene. Y agrega algo que los latinoamericanos no podemos perder de vista: «La agresión a Irak fue apoyada sin votos en contra por el Senado y por mayoría aplastante en la Cámara de Diputados, así como por el otro brazo del capital estadounidense, el llamado ‘Partido Demócrata’. (…) La camarilla de Bush es apenas el equipo más apto, por su ignorancia, por su cinismo, su brutalidad, para llevar a cabo una política que es la del sistema, desde siempre»…

El analista mexicano agrega otros conceptos de interés: «El bombardeo (a Irak) de Bush destruyó la justificación ideológica del sistema que aparece como simple y clara opresión y rapiña económica y nacional».

Y concluye: «Estados Unidos bombardea así toda la parafernalia ideológica que justifica al neoliberalismo (democracia, paz, reducción del Estado) todas las teorías sociológicas justificativas (el poder aparece brutal y desnudo) (…) y que al poder hay que oponerle, para tener un mínimo de eficacia y neutralizarlo, un contrapoder».

Hace ya unos días, el célebre analista argentino León Rozitcher enunciaba una serie de reflexiones que apunta en un mismo sentido:

«Para pensar el genocidio en Irak es necesario volver en búsqueda de su sentido, a las grandes líneas históricas que describen y anticipan la lógica mortífera del Capital (…) Estamos asistiendo al desarrollo de un momento crucial: el derecho a la imposición universal del terror como la legalidad final de su sistema».

Es en este contexto, a la vez antiguo y reciente, que examinamos los hechos y los debates en torno a sucesos internos que se han desarrollado recientemente en Cuba.

Pensamos que razonablemente no se pueden separar las alternativas a las que se ve expuesto el pueblo de la Isla y sus autoridades de las condiciones políticas y militares que han aflorado, con más claridad que nunca, en el gobierno de los Estados Unidos.

Después de los sangrientos episodios desarrollados en Irak, y del desparpajo absoluto de las autoridades norteamericanas con relación a la Organización de las Naciones Unidas y los compromisos con el Derecho internacional a los que la gran potencia está obligada, las asechanzas contra Cuba se han multiplicado de manera exponencial.

Desde esta reflexión es que encaramos una opinión fundada sobre los debates en curso, partiendo de la base, como bien se ha dicho, que no estamos dispuestos a aceptar pasivamente la agenda que, desde las derechas del mundo se nos quiera imponer. *

Publicá tu comentario

Compartí tu opinión con toda la comunidad

chat_bubble
Si no puedes comentar, envianos un mensaje