El agua en la mira de las transnacionales
Alguna vez he dicho que por razones de higiene mental ni compro ni leo el diario El País. Sin embargo, alguien me contó que mi apreciado amigo y antiguo compañero de bancada como edil, el actual diputado Penadés, estaba escribiendo en ese periódico caganchero. No pude con mi natural curiosidad y alegría de contarlo como colega periodístico y crucé al boliche a leerlo. El tema que me tocó en suerte, fue uno sobre el agua.
Todos sabemos en nuestro país, LA REPUBLICA lo ha documentado profusamente, que el Banco Mundial está presionando, vicepresidente del mismo mediante recientemente, para tercerizar los servicios vinculados al estratégico recurso del agua potable.
Es lo mismo que privatizarla o extranjerizarla. Eso ya pasó con Uragua, que no obstante «ingeniosos» abogados, así terminó.
Mi correligionario Penadés con la excusa de la «libertad individual» con que se crearon los primeros servicios de agua potable y saneamiento, que es cierto fueron privados, «descubre» hoy una intención oculta de querer imponer un modelo perimido al querer estatizar los servicios por OSE. Y en su «pavor progresista» preconciliar lo lleva a imaginar la imposición de un régimen similar al de Corea del Norte o del ya manido «cuco» cubano totalitario. ¡Oh cielos! ¡Qué horror!
¡Gustavo: sos blanco y herrerista! Comprendo que en el «caganchero», lugar donde escribís y el sector político donde pernoctás, tengas limitadas tus razones naturales nacionalistas. ¡Pero no exageres! ¡No veas comunistas en la «pinica» debajo de la cama! ¿Cómo un representante de Oribe, Saravia y Herrera puede aceptar en los hechos se revela «tercerizar» el agua entregando nuestra mayor riqueza nacional de futuro, al capital extranjero imperial? Gustavito, viejo amigo, ¿cómo les vas a entregar los recursos y riquezas de la Patria a las multinacionales depredadoras que es lo que quiere el Banco Mundial, que es de ellos en definitiva?
O sea, a los mismos que hoy se están fagocitando con voracidad el petróleo afgano, iraquí y árabe en general cometiendo un monstruoso crimen de lesa humanidad! ¿Cómo podés estar de acuerdo en entregar los recursos del país que son propiedad de todos los orientales a los Bush, los Aznar, los Blair, los Sharon? ¡De los más humildes, incluso, como son los gauchos de Arroyo Grande, isla Patrulla o Frayle Muerto, por ejemplo! ¿Te imaginás a tu muy digno e ilustre abuelo, que supo votar contra las bases militares yanquis en Laguna del Sauce, fiel al mandato del «viejo caudillo» en el más puro principismo nacionalista americano, tener que ver a su nieto en las antípodas entreguistas ideológicas? ¡No Gustavito! ¡No vayas más, te lo pido como amigo, a visitar a los rubios del norte! Ese no es tu lugar natural. El poner los principios altos para pasar por debajo; ¡no! Hay principios sagrados que si los negás, perdés la dignidad y la razón de ser vos mismo. Si entregaras al capitalismo imperial los recursos de la Nación, dejás de ser blanco y por ende nacionalista. ¡No te quedés sin Partido y sin Patria! No sos ni yanqui, ni inglés, ni español, ni judío imperial. Sos oriental.
Al menos, ese fue el Penadés que conocí y aprecio. ¡No es el mismo que escribió ese artículo! Me sospecho que no estás frecuentando buenas compañías «ideológicas».
En esos lares de tu sector y diario, puede haber gente que no sea ni nacionalista, ni blanca. No basta militar en una lista, ponerse una golilla proseliteando en el pescuezo e invertir algunos pesos para después defender intereses personales o «asesorías» muy remuneradas, para ser blanco. Ser blanco es otra cosa. Es defender la Patria, su gente y recursos intelectuales y materiales. Es ser honesto en ideas y conductas. Es enfrentar el desborde de los poderosos y sus ambiciones. Es interpretar el «sentir y las necesidades» de los de «abajo». Vos sos «bien nacido». Tenés cuna como yo. Nuestros padres y abuelos no fueron entreguistas ni vende patrias.
Cuando defiendo a mis vascos, no lo hago por plata, ni por posiciones u oportunismos para «quedar bien» con «alguien».
Lo hago porque son mi sangre y por lealtad a principios nacionalistas libertarios. Me niego a creer que te has vuelto imperialista deslumbrado por el desborde de poder del yanqui y de las multinacionales económicas. ¡El agua, es uruguaya!
Defendé esos principios con tu propia vida si fuese posible. ¡Honrarás la memoria de tu viejo y muy digno abuelo y la investidura que representás! Estarás defendiendo la patria que no es precisamente colocarse la mano en el pecho y poner cara de «preocupado importante» en los actos oficiales para quedar «macanudo» en las fotos.
Y mucho menos es tercerizar los recursos que son de su gente y su futuro. No vale quedarse en el lema y desvirtuar los principios nacionalistas.
Capaz que alguno que está «afuera» me resulta más blanco que muchos de los de «adentro».
No seas vos justamente, el que se anote con estos últimos. Repasá a Oribe, Leandro Gómez, Saravia y Herrera e incluso, si te da el tiempo, también al viejo abuelo «Carlucho».
Y seguro estoy, que volverás a ser blanco. *
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